OPINIÓN
ESPEJEANDO
POR PERSEO

El ayuntamiento municipal habría anunciado al momento del operativo implementado para retirar a los comerciantes del centro histórico de Huejutla que buscaba acuerdos. El funcionario de Reglamentos y Espectáculos, Juventino Molinos Cerecedo, estableció que habrían existido varias mesas de trabajo con los comerciantes ambulantes y que habría un lugar donde vender sus productos.

Sotero Ramírez Ramírez, Secretario General Municipal también externó que el gobierno de Raúl Badillo ha tenido el diálogo ofertándoles soluciones y lugares de reubicación, con todos los servicios básicos para que estos comerciantes ambulantes realicen  sus actividades comerciales con todas las garantías, además de organizar un mercado rodante por todo el municipio. Se acusó a estos comerciantes de presentar respuesta negativa para su reubicación en la colonia Juárez.

Tras la negativa de moverse el gobierno aplicó la ley orgánica municipal y el reglamento del Centro Histórico de la ciudad de Huejutla de Reyes, las acciones inmediatas fueron rescatar el Centro Histórico de Huejutla, que por supuesto es de todos. Luego se contradijeron cuando un funcionario retiró las pancartas argumentando se violaba dichos reglamentos del Centro Histórico y argumentaron incluso artículos, mismos que no se contemplaron cuando modificaron este inmueble al pintarlo de morado, les refutaron.

Señalaron a varios comerciantes ambulantes que mantenían estos espacios del Centro Histórico tienen espacios comerciales fijos, en el Mercado LAUREL, Auditorio Municipal, en el área del enlaminado y en el mercado municipal. Lo que de ser cierto es grave esto último, pues prácticamente los acusan de tener un modus vivendi.

Empero las vendedoras de tamales, tostadas, enchiladas que históricamente estaban a un costado de la catedral y ex convento de San Agustín no se hace referencia de este hecho donde también los policías los retiraron. Se trata de mini comercios de humildes familias indígenas que daban muestra de nuestra típica identidad en la gastronomía a las que quizá era más fácil crearles sus espacios con materiales que no desentonen y condiciones especiales que le dieran el toque de nuestra identidad cultural, aunque quizá también sea eso complicado ante reglamentos estrictos.

Sin embargo, con esa acción, se antoja, les entregaron una bandera social legítima a los comerciantes ambulantes, un argumento de lucha. Las enchiladas fueron primero que la misma cruz religiosa en México, sin duda su lugar estaba destinado desde hace muchos años de manera generacional a continuar en ese lugar. Se trata de nuestra identidad comercial, nuestra gente no puede ser tomada como anti estético, al contrario, debemos sentirnos orgullosos de nuestras raíces. Ningún motivo  nos da derecho a intervenir en la vida indígena ni comercial – social sin que haya un consenso de las necesidades de la vida de esas personas que viven ancestralmente  vendiendo enchiladas.

Movieron a la gente más vulnerable que nada tiene que ver con lo acertado de la remodelación de la plaza y la aprobada limpieza de inmuebles comerciales innecesarios en la plaza. Son dos asuntos distintos.

Ojalá esos asesores  recapaciten al menos en este tema que es un factor social ejemplo nacional de nuestras raíces, en usos y costumbres, el derecho al comercio. Estas humildes mujeres no pueden ser catalogadas dentro del embellecimiento del pueblo como una imagen negativa, a la intención de modernización. Se puede y se debe modernizar lo que quieran, pero  modificar nuestra esencia de pueblo legítimo, original, no debiera.

Ahora resulta que sin duda algún asesor se le ocurrió que nuestras mujeres de la comunidad afean su modernización. Principio del formulario.

¡Ha! pero que no venga un evento cultural, donde se requiera proyectar, en donde nuestra raza de bronce tenga que aparecer para la foto o video de las grandes cadenas de televisión, porque entonces si las traen en nubes de algodón y para vestirse en sus gráficas ellas son una reproducción ornamental o coreográfica de su escenario, eso no debe ser así, hay que tener más prudencia y sensibilidad.

No hay duda que la intención del alcalde Raúl Badillo sea la mejor, pero tampoco que exista quien mal asesore los proyectos que se intentan y que sin duda se busca cuidar el aspecto arquitectónico de esa importante iglesia patrimonio de los Huejutlenses.     

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