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AL DERECHO LA SUCESIÓN AGRARIA

 

 

En nuestra región existe una gran numero de ejidos, los cuales tienen un régimen jurídico distinto de la llamada propiedad privada, por ello mismo se observa un legislación distinta en materia de sucesión, para ello el día de hoy pretendo hacer un breve, pero sustancial comentario respecto a la sucesión en los derechos agrarios que cada ejidatario o posesionario debe tomar en consideración.

Gramaticalmente herencia significa el conjunto de bienes derechos y obligaciones que se reciben de una persona por su muerte. En sentido objetivo se refiere a la masa o conjunto de bienes; en sentido jurídico es la transmisión de bienes por causa de muerte. En este caso, sucesión agraria se refiere a la transmisión de Derechos Agrarios que en vida le correspondieron al ejidatario o comunero.

En materia agraria la sucesión está regulada por la Ley Agraria que establece que el ejidatario tiene la facultad de designar a quien deba sucederle en sus derechos sobre la parcela y en los demás inherentes a su calidad de ejidatario, para lo cual bastará que el ejidatario formule una lista de sucesión en la que consten los nombres de las personas y el orden de preferencia conforme al cual deba hacerse la adjudicación de derechos a su fallecimiento.

Sólo son susceptibles de transmitirse por herencia los derechos agrarios legalmente reconocidos, es decir, los que pertenecen a quienes sean titulares de derechos ejidales, lo cual se acredita con los respectivos certificados de derechos agrarios, parcelario o de derechos comunes, expedidos por autoridad competente, o con la sentencia o resolución relativa del Tribunal Agrario, ya que tales preceptos, respectivamente, señalan: que son ejidatarios los hombres y las mujeres titulares de derechos ejidales; que la calidad de ejidatario se acredita con el certificado de derechos agrarios expedido por autoridad competente, con el certificado parcelario o de derechos comunes, o con la sentencia o resolución del Tribunal Agrario; que el ejidatario tiene la facultad de designar a quien deba sucederle en sus derechos sobre la parcela y en los derechos inherentes a su calidad de ejidatario, para lo cual bastará que formule una lista de sucesión en la que consten los nombres de las personas y el orden de preferencia conforme al que deba hacerse la adjudicación de derechos a su fallecimiento, para lo cual podrá designar al cónyuge, a la concubina o concubinario, en su caso, a uno de los hijos, a uno de los ascendientes o a cualquier otra persona; y que cuando el ejidatario no haya hecho designación de sucesores, o cuando ninguno de los herederos señalados en la lista pueda heredar por imposibilidad material o legal, los derechos agrarios se transmitirán de acuerdo con el orden de la referida Ley Agraria establece. Para cualquier asesoría jurídica, orientación, comentario o duda sobre este tema u otro, comuníquese al teléfono 772 121 1756 o visite la página www.abogadosbrillantes.com.

Lic. Roberto Pérez.

 

 

 

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