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Bajada de las máscaras

El ritual de la bajada de máscaras inicia quince días antes del Día de Muertos en la delegación de Chapulhuacanito

Miguel Ángel Castillo Andrade

“La Bajada de las Máscaras” es un ritual que se hace días antes de la fecha de Xantolo en los tres barrios de Chapulhuacanito, que son La Cruz, Pixtello y San José.

De entre ellos se afirma que la cuna es el barrio La Cruz, ya que la tradición de su comparsa data de hace más de 150 años.

Ritual

El ritual de la bajada de las máscaras da inicio con el encendido de copal para humear las máscaras, esto en presencia del Diablo Mayor y del Cole Mayor, quienes tras solicitar el permiso a las almas, comienzan a bajar las máscaras y vestuarios que serán usados en los días siguientes y, que estuvieron resguardados desde el pasado 4 de Noviembre.

Una vez en el suelo, los empresarios comienzan a verter aguardiente en la tierra a manera de ofrenda, así como sobre las máscaras que serán usadas por las comparsas.

Al son de los vinuetes, el Diablo y Cole Mayor, así como la dama, comienzan con las danzas, mientras que las vestimentas son colocadas frente al altar por donde ingresaron las almas una vez encendidas las velas que representan los siete cielos, siendo recibidas por los empresarios y habitantes presentes en el lugar, junto al humo del incienso.

Una vez finalizado, los ancianos del pueblo, realizan una oración en agradecimiento a las ánimas por permitirles realizar la ceremonia, para lo cual se guarda total respeto por parte de los presentes y, a partir de ahora, ya pueden ser utilizadas las máscaras y atuendos que, una vez que son utilizados por primera vez por una persona, debe tomar ese papel durante siete años consecutivos, pues de lo contrario, podría enfermar o caer en la locura, según las creencias.

Gastronomía

Las costumbres y tradiciones de Tamazunchale tienen su cúspide en estas celebraciones de Xantolo y sus danzas de huehues, donde a la par la gastronomía y repostería también hacen presencia. Dando inicio con el ritual de la bajada de máscaras, en la delegación de Chapulhuacanito, quince días antes del Día de Muertos.

La preparación de atoles de chocolate o de maíz y naranja, diversidad de pan de muerto, tlamanes o tamales, de puerco en chile rojo, pollo en chile verde, picadillo, y tamales de dulce.

Arco y ofrendas


Los días 29 y 30 de octubre, las calles y plazas se llenan de vendedores de diversos adornos y materiales para la preparación de los altares, desde arcos, flores de cempasúchil, mano de león, limonaria, dulces, pan de muerto, velas o veladoras, rollos de zarabando, cerámica candeleros y pebeteros, cazuelas, jarros, platos, tazas y diferentes trastes más.

La fecha para colocar los altares es el día 30 de noviembre.
Las tiendas se surten de cacao y azúcar porque la gente se provee de ellos para elaborar las tablillas de chocolate envueltas en papel de China de surtidos colores.

Las panaderías trabajan horas extras para surtir con pan de muerto, muchas de las cuales también elaboran su propio pan, así como los indispensables y populares tamales, tan esperados que mucha gente dice “ya vienen los tamales” cuando ésta fecha se aproxima.

En el arco o altar se colocan las ofrendas desde el día 31 en la mañana, porque precisamente a las 12:00 del día arriban las almas de los niños a disfrutar de la ofrenda consistente en pan, chocolate, frutas, galletas, pastelitos, y toda clase de golosina, además, y principalmente los tamales de zarabanda.

Caminitos de pétalos de flores se hacen desde el altar hasta la calle para que los viajeros identifiquen su antigua morada.

Las velas o veladoras son colocadas oportunamente y el rociado del incienso se hace precisamente a esa hora.

Por diferentes rumbos del poblado se oyen las explosiones de los cohetes y humo se observa por todas partes, todo ello como signo de contento y alegría por su visita.

1 y 2 de noviembre


El 1 de noviembre, también a las 12 del día, nueva y mayor algarabía de cohetes porque a esa hora se van los angelitos y llegan los adultos.

Los altares se surten previamente de manjares para los grandes especialmente tamales ya de chile y de carne, para recibirlos con esplendidez y cariño.
El día 2, igualmente a medio día, nuestros difuntos nos dejan y son despedidos con otra salva de cohetes.

En la tarde las ofrendas son puestas en pequeños cestos o charolas y enviadas a familiares, para llevarles comestibles, música a veces, velas, veladoras, flores y coronas, así como oraciones y recuerdos gratos.

Referencias; Karen Rivera y Vidal Trejo, Redacción.

Fotografías: Vidal Trejo. 

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