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Bienvenido Obispo Arturo Lona Reyes

Hoy recibimos con gran alegría al Obispo Arturo Lona Reyes, quien diera a Tamazunchale a finales de los 50’s una alentadora vida espiritual

J. Apolinar Pérez Domínguez

Hoy 12 de mayo 2019 Tamazunchale se viste de gala para recibir en este lugar al sacerdote más carismático de los últimos tiempos al Padre y Obispo Arturo Lona Reyes quien dejó en este lugar una estela de recuerdos inolvidables, que aún con el paso del tiempo mucha gente lo recuerda con mucho cariño y afecto, actitudes ganadas a pulso en aquellos año de 1957, 1958, 1959 hasta el año de 1960 una vez cumplida su misión como sacerdote en esta ciudad de Tamazunchale, dejando una obra de las más importantes como fue la creación de la organización de los Caballeros de la Virgen de Guadalupe que hasta la fecha sigue vigente después de 60 años de haberse conformado en esta ciudad.

Tamazunchale a finales de los 50’s

Para hablar de Tamazunchale de los años 50’s es como entrar a una dimensión desconocida, y aún más muy desconocida para las nuevas generación que desconocen este transitar del tiempo.

Hace 60 años era una sociedad muy diferentes, tal vez con algunas carencias pero con una gran solución para ir creciendo día con día. En ese entonces a la llegada del Padre Arturo Lona Reyes, Tamazunchale estaba despertando a la modernidad, había mucha fe en la iglesia, había respeto social y a las leyes, era una ciudad ordenada con ciudadanos ejemplares, en pocas palabras se podía vivir en paz tanto física como espiritualmente, aunque digno es mencionar cuando cumplió su ciclo el padre Miguel Galicia Cortes dejó una iglesia dogmatizada que vino a despertar el padre Arturo Lona Reyes.

Tamazunchale empezó a vivir con más alegría, la gente empezó a sentir el cambio, y también cabe mencionar que esta alegría también iba de la mano con la llegada de otra persona en el año de 1957 como fue el profesor Sergio Galindo Aguilar con la misma dinámica pero con la juventud de la Escuela Secundaria. Retomando el tema del Padre Arturo Lona Reyes la iglesia sufrió un cambio y transformación en muchos aspectos, como la fundación de la Escuela Primaria Fray Pedro de Gante, el mantenimiento al templo ya que estaba muy descuidado y la formación de Los Caballeros de la Virgen de Guadalupe un día 12 de mayo de 1959 día en que las campañas repiquetearon alegremente para anunciar la consagración de ciudadanos que con una banda en el pecho sellaban el compromiso de adorar a la virgen de Guadalupe cada día 12 de cada mes.

Celebración de Bienvenida

La Corte de Honor de los Caballeros y Damas de la Virgen de Guadalupe han preparado una gran celebración para esta bienvenida y muy activo ha andado don Eusebio Mayorga uno de los pioneros originales de esta organización religiosa, quien siempre se ha mostrado muy participativo en estas agendas que van desde la ornamentación del templo, alabanzas, peregrinaciones en fin gran cantidad de hechos que han sido el fuerte soporte conjuntamente con que la Corte de Honor siga vigente, y para tal hecho este día 12 de mayo 2019 varias actividades a desarrollar para este acontecimiento como la procesión al estadio deportivo donde a partir de las 12 del día se realizará una liturgia en su honor , y una gran convivencia ciudadana con el padre Arturo Lona Reyes.

Semblanza del Padre Arturo Lona Reyes

El padre Arturo Lona Reyes nació en Aguascalientes por el rumbo del Barrio Del Señor del Encino en un lugar donde son toreros, galleros, borrachos y otras cosas. Sus padres fueron el señor Fructuoso Lona Gutiérrez del estado de Guanajuato, y su mamá “Lolita” Dolores Reyes de Aguascalientes del Barrio San Bartolo, sus hermanos fueron Francisco, Consuelo, Conrado y José Guadalupe.

El padre Lona fue tan inquieto que a los doce años tuvo el deseo de ingresar al Seminario, a lo que su mamá le comentó que esta escuela no era una correccional. Sus padres lo enviaban a fuerzas a la misa para niños todos los domingos, y ahí fue donde el sacerdote Daniel Míreles lo encauzó a la vocación del sacerdocio, y lo enviaron a estudiar humanidades y filosofía y todas las materias en el Seminario Diocesano de Aguascalientes para hacerse Cura durante siete años hasta ordenarse el 12 de agosto del año de 1952 de ahí lo envían a una iglesia donde conoce al padre Manuel Yerena y Camarena quien lo recibe, después se va cinco años a Nuevo México Estados Unidos a estudiar Teología con la Orden de los Jesuitas y ya ordenado lo envían al Seminario Menor de Morelia en la ex hacienda de Guadalupe donde dura dos años.

Posteriormente lo cambian al Seminario Mayor de Huejutla en el ex convento de los Agustinos y es ahí donde el Excelentísimo Obispo Manuel Yerena y Camarena le encarga la iglesia de San Juan Bautista de Tamazunchale para hacerse cargo de ella en el año de 1958 en la cual solo duró dos años (dejando entre los niños, jóvenes y adultos muchos agradables recuerdos que ya hemos hablado) para retornar a Huejutla para hacerse cargo de la iglesia de este lugar.

Uno de las anécdotas para recordar fue cuando por su gran vocación de servicio al tratar de hacer un hospital en Macuxtepetla en Huejutla, gentes endemoniadas quisieron matarlo, pero por fortuna Dios lo protegió y quedó solo como un mal recuerdo y dijo con serenidad y en broma “estar cerca de la muerte, a cualquiera se le arruga el cuero”.

Fue en el 25 de abril del año de 1971 estando en la gran Feria de San Marcos cuando recibe la noticia del Papa Pablo VI que lo había elegido Obispo y lo consagra de esta investidura en la Catedral de Tehuantepec y el Obispo Manuel Yerena ya le había anticipado este privilegio.

Entre muchas de las anécdotas que pudiéramos contarle podemos decirle que fue un férreo defensor de los derechos de los pueblos indígenas y que en aquellos años de los 90’s participó y estuvo muy cerca del Comandante Marcos aprovechando su gran carisma y afecto que le guardaban con los pueblos altamente marginados, pero en broma el mismo se dice que “sigue siendo bien mula” y a pesar de los años nunca olvidará este gran pueblo que se llama Tamazunchale.

Colofón

Me encarga una gran emoción y me acompaña una gran tristeza porque al escribir esto lo hago de corazón porque viví y sentí aquella hermosa época tal vez con algunas carencias en esta población pero éramos felices, había unidad, la iglesia era amiga del pueblo, juntos muy juntos alabamos al señor para ser felices, valores impregnados en la familia en nuestra gente, algo que hoy se ha perdido, los jóvenes no reconocen nuestra historia del esfuerzo, y en un pueblo donde no hay una actitud positiva no puede ni podrá vivir en paz, caeremos en el pozo de la confusión hasta perdernos en el hastío.

“Bienvenido Obispo Arturo Lona Reyes, lo recordamos siempre con Cariño; su eterno amigo J. Apolinar Pérez Domínguez”.

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