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Crónicas y Anécdotas de la Revolución en Cd. Valles

El problema de la tierra fue uno de los detonantes, entre los grandes terratenientes y las comunidades indígenas

Belem Altamirano Izaguirre


La Huasteca fue cuna de revolucionarios, hombres con ideales que con sus actos nos dan ejemplo de su valía.

El problema de la tierra fue uno de los detonantes, entre los grandes terratenientes y las comunidades indígenas, la mayor parte de los indígenas carecía de tierra.

El encarcelamiento de Francisco I. Madero en San Luis y después de la promulgación del Plan de San Luis, fue la mecha que incendió los ánimos.

Hombres como Leopoldo y Manuel Lárraga, los hermanos Santos Rivera, Pedro Antonio, Fulgencio, Samuel y Francisco, los hermanos Rafael y Atilano Curiel Gallegos, su primo Jesús Curiel, Agustín García, Vicente Salazar, Nicolás Zarazúa, Bartolo Díaz, Tomás Oliva Bañuelos Domingo Candelario, y otros héroes anónimos que ofrendaron sus vidas en aras de un ideal.
La marginación que existía llevó a la lucha a muchos grupos políticos y Ciudad Valles no podía permanecer al margen de los acontecimientos revolucionarios que venían sucediéndose en todo el estado.

Francisco I. Madero encontró apoyo en los huastecos, Pedro Antonio Santos, estudiante de derecho defiende a Madero en la cárcel Potosina, consigue su libertad mediante un amparo, que como dato curioso es el primero que se extiende en el Estado Potosino, su profundo idealismo por la igualdad y la justicia se identifica con Madero y lo apoya en su ideario plasmado en el Plan de San Luis.

En 1911 un grupo encabezado por Manuel C. Lárraga se reunía con campesinos en las haciendas: La Labor, La Esmeralda, y San José del Tinto, para levantarse en armas y el 8 de abril del mismo año, Manuel Lárraga, Francisco Oyarvide y Félix Lárraga reunieron 40 hombres en Ciudad Valles, ofreciéndoles Samuel Santos armas que tenía en Tampico.

Participaron: Ponciano Navarro, Rafael Lárraga “El Mocho”, Juan Oyarvide, Procopío Meras “El Coco”, Elpidio Lárraga, Sergio Martínez, Francisco Guillén y Aparicio Ahumada, siendo aprendidos, pero más tarde puestos en libertad por una ley de amnistía.

Los hermanos Leopoldo y Manuel Lárraga, oriundos de Tanlajás eran hombres instruidos ya que sus familias poseedoras de varios ranchos, los mandaron a estudiar a San Luis Potosí, formaron sus tropas con los peones de sus ranchos a quienes daban vales de comida y caballos que tomaban de las fincas donde entraban.

Ciudad Valles, fue escenario de algunos enfrentamientos, en 1913 Manuel Lárraga y Nicolás Zarazúa, tomaron Valles que era custodiado por 20 hombres que se rindieron de inmediato, por carecer de parque, lo que hizo que la plebe cometiera numerosos desmanes, quemando varias casas y saqueando comercios.
El 8 de abril de 1914, el General Gabriel Gavira, acompañado del coronel Vicente Salazar, del General Daniel Cerecedo, General J. Hernández y Coronel Manuel Lárraga, atacaron Valles de acuerdo con el plan formado por el Mayor Arturo Garcilaso.

El Coronel Vicente Salazar y el General Gabriel Gavira, deberían atacar el panteón, por el lado oriente, el Coronel Agustín Galindo ocuparía el camino de la Estación para impedir la retirada, otra fuerza se establecería del lado del río Valles y por el norte estaría el Coronel Millán. El Mayor Carlos Aguirre apoyado por las fuerzas del General Hernández fue enviado a un punto arriba de Valles, para minar la vía férrea por este lado y ordenó a los indios huastecos del Huichimal a llevar víveres y proporcionar la ayuda necesaria.

En ese encuentro los 200 soldados juchitecos murieron casi todos y su comandante Miguel Sánchez Medina. El combate se inició a las 3:30 de la madrugada y la plaza se rindió a las 5:00 de la mañana. Hubo saqueo de casas y comercios, se fusiló al Juez, al Síndico así como al jefe político. La columna revolucionaria salió de Valles, para Villa Guerrero (Tamuín) ahí se fueron a San José del Tinto, propiedad de los Lárraga.

Artículo escrito por Belem Altamirano, Cronista de Ciudad Valles.

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