HIDALGO

Domingo de Ramos…

Muchas palmas y poca fe.

Abundaban las macetas en las casas mestizas de la huasteca, con predominio de plantas ornamentales algunas de las cuales difícilmente se encuentran en la actualidad. Generalmente se trataba de casas de mampostería (calicanto) con tapanco y tejado, en cuyo rededor se erguían los alcatraces, geranios (bolas de fuego), dalias, galán de noche, jazmines, tulipanes, helechos, hoja de luna y “enredaderas” de nombre: ilusión, e igual había rosas de castilla y chinos de sombra…

Los antiguos patios se vestían con follajes y ramos rebosantes de “astronómicas” y “vicarias» entre orquídeas y heliconias. Las añejas paredes se cubrían de hiedra; las mañanas se perfumaban de gardenia, las tardes se impregnaban de limonaria; sobrevenía el galán de noche que embalsamaba los sueños con su embrujo suave y fascinante.

Pasados los tiempos, por todas partes aparecieron plantas para proteger el espacio de domicilios y negocios, para despojo de malas vibras y para atraer la buena suerte: ramas de albahaca con tulipán rojo, sábila, collares de ajo, “la millonaria” y otra especie denominada; Planta del dinero. ¿Esto se encuentra inscrito en las Escrituras sagradas…? ¿Se trata de una obra de fe o es exactamente por falta de fe? ¿Estas acciones honran a Dios o lo usurpan?

De la misma manera, en pasillos, aleros, bardas, pórticos y umbrales apareció una nueva devoción ultramoderna a la que denomino: flora “mística”… en la que aparecen: Cuna de Moisés, Coronas de Cristo, Belén de Guinea, Flores de la Pasión, Laurel de San Antonio, Lirio de Nuestra Señora, Flor de San Juan, Vara de San José, Flor de la Santa Cruz, Rosa del Desierto, Espada de San Jorge… En tanto se trate del buen gusto por la jardinería es eso una obra magnífica, pero ¿qué ocurre cuando se desvirtúa el concepto meramente ornamental? ¿Qué pasa cuando se rebasa el sentido estricto de la jardinería y se asume como un devocionario protector? ¿Qué significa mantener un jardín como talismán o amuleto protector? ¿No es también eso otra falta de fe y una nueva versión que desplaza a Dios?

De pronto la decoración esparcida de Coronas de Cristo en los balcones resulta todo un encantamiento, es un espectáculo gratificante, paisaje admirable y un gran regalo para los ojos, pero… ¡frecuentemente se trata de muchas coronas y de ningún Cristo…!

Mucha ornamentación exterior pero ninguna comunión interior con el salvador: los habitante poco o nada conocen a Jesús ni de Jesús.

Dicho sea de paso, de acuerdo al siguiente fragmento extraído del Directorio sobre la Piedad Popular y la Liturgia, “los fieles deben ser instruidos sobre el significado de esta celebración para que puedan captar su sentido verdadero”. “Debe recordarse oportunamente que lo importante es la participación en la procesión y no solo en la obtención de hojas de palma o de olivo”, que tampoco deben mantenerse “como amuletos, ni por razones terapéuticas o mágicas para disipar los malos espíritus o para evitar el daño que causan en los campos o en los hogares”, se indica en este Tratado de Principios y Orientaciones de la Congregación para El Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, expedido por el Vaticano. Colorida tradición, sin embargo, nada de lo cual establece la preceptiva bíblica como mandato.

La  denominación Domingo de Ramos proviene de conmemorar la entrada triunfal de Jesús en Jerusalén, cuando la multitud lo recibió con hojas de palma (Juan 12:13). “Bendito el que viene en el Nombre del Señor; hosanna, hosanna”. Ciertamente se trata de la celebración religiosa con que la mayoría de las denominaciones cristianas conmemora el inicio la Semana Santa o Semana Mayor.

Plantas de laurel, de romero y de olivo; palmas artesanales y otras figuras elaboradas. Una romería que acude al llamado de la campana y se desplaza en medio de un calor abrasivo e inclemente. Aun así, sigo creyendo que son mejores las plantas de los pies que acuden al llamado de la necesidad y de la urgencia; que corren en auxilio del enfermo, del hambriento, del preso, del sediento, del cansado y desfallecido, del que sufre soledad y del que es atormentado. “Cuán hermosos son sobre los montes los pies del que trae alegres nuevas, del que publica la paz, del que trae nuevas del bien, del que publica salud, del que dice a su pueblo: ¡Tu Dios reina!” Isaías 52:7

Aun así, sigo creyendo que son mejores las palmas de las manos que bendicen. Siempre son mejores las manos que ayudan que los labios que rezan, porque rezan pero no oran.

Esas manos son siempre mejores:

Las manos que trabajan honradamente;

Las manos que saludan cordialmente y con franqueza;

Las manos que ayudan, que levantan, que sostienen y que impulsan;

Las manos que curan, que sanan y fortalecen;

Las manos que agradecen, que alaban y que adoran al gran Yo Soy.

“Mas cuando tú haces limosna, no sepa tu izquierda lo que hace tu derecha;” Mateo 6:3

La palabra limosna (cosa que se da por piedad) viene del griego eleemosyne cuyo significado es: «piedad, compasión, empatía, solidaridad, comprensión, humildad, generosidad».

De manera que es en la humildad y en la paz de Dios donde se identifica el único poder capaz de redimir.

 

Por Aníbal Torres Salguero

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