Aquismón

Doña Chucha, la partera tradicional con más 60 años de experiencia

  • A pesar de que sus problemas de visión la limitan para moverse, en su trabajo, dijo que sus manos son su guía y su herramienta principal.

Aquismón, S.L.P.- La partería es una actividad tradicional propia de los pueblos indígenas que radican en la zona de la Huasteca Potosina, una labor que durante cientos de años se ha practicado tanto por hombres y mujeres y que hoy debido a la modernidad y el desarrollo urbano de los municipios ha ido quedando en el pasado como parte de la historia, sin embargo, desde 2016 a la fecha se ha buscado el dignificar esta práctica que durante años ha salvado la vida de mujeres e hijos que no tienen los recursos para acudir a un centro hospitalario o que la distancia se los impide.
En esta ocasión tuvimos la oportunidad de platicar con una de las pocas parteras que quedan en Aquismón y que durante más de 60 años trabajó al servicio de las comunidades, conocida como doña «Chucha», María de Jesús Concepción Martínez, a sus 92 años, continúa trabajando, aunque por sus problemas de la vista se limita a realizar «sobadas» solamente y a la venta de sus quesos.

SUS INICIOS COMO PARTERA

«Cuando comenzó tenía 35 años, pero ahora ya es más», fue su respuesta al preguntarle a doña Chucha sobre cuántos años tiene como partera tradicional, ahora con más de 90 años podemos saber que son más de 60 años de experiencia detrás de sus ojos cansados.
«Mi papá era partero, mi mamá también,  murió primero mi mamá y después mi papá, cuando no había quien ayudara al enfermo tocaba ir yo a atender los partos y así, viejito ya mi papá me dijo que ahora si dejaba de trabajar, ya lo vi como lo hace, hasta que murió mi ‘apá, quedo a mí el trabajo, luego me llamaron a casarme con un muchacho y mis suegros eran parteros». Anteriormente, relató doña Chucha, había hombres y mujeres que se dedicaban a la partería por igual, aunque hoy ya ninguno de sus seis hijos heredó ese oficio.

EL PROCESO DE PARTO

Para que la mujer no sintiese dolor a la hora del parto se le daban a tomar hierbas de la región o aceite vegetal: «ahora ya le ayudaba a jalarle, a veces una hora o dos y ya», ese era el tiempo de parto regularmente, un parto en el que ella atendía sola y en el que el marido de la mujer en labor solo ayudaba a labores como hervir agua, llevar las mantas para el recién nacido y dar apoyo a la nueva madre.
En algunos casos atendía desde antes del parto, eso en años atrás, pues señaló que con la llegada de los centros de salud , clínicas y el Hospital Básico Comunitario, ya las embarazadas realizan su control prenatal en estos espacios y no con las parteras, a las cuales comenzaron a acudir solo en emergencias.
Además de eso también ayudaba a las mujeres deseosas de ser madres y que no podían quedar embarazadas, recetando hierbas y dando consejos relacionados a la alimentación, los cuales, aseguró doña Chucha, son muy efectivos.

LA EXPERIENCIA

En su primer parto doña Chucha recibió a un niño y una niña, los cuales ya fallecieron, otros más, dijo, sabe que viven en municipios cercanos; atendía en todo el rancho, comunidades cercanas y alejadas y en años recientes a mujeres del municipio de Tancanhuitz.
Más de 200 niños trajo al mundo, los cuales la llaman «abuelita» como una forma de respeto, muchos de ellos viven en comunidades cercanas, otros se casaron y se fueron a otros municipios o estados, otros más ya fallecieron y otros, dijo con tristeza, los ha visto perderse en el vicio del alcohol, pero todos con profundo respeto saludan y visitan a esa mujer que los vio nacer.
Afortunadamente todos nacieron vivos y por azahares del destino, ya de adultos, les ha tocado irse antes que la mujer que los recuerda claramente.

PARTERA RECONOCIDA Y CERTIFICADA

En 2016 el Estado, a través de la Secretaría de Salud, avaló el trabajo de las mujeres parteras y las certificó para que pudiesen seguir con esta práctica, significando su labor y reconociéndolas, puesto que han sido pieza clave para reforzar las acciones de salud y prevenir el aumento de la mortalidad materno infantil.
Doña Chucha recibió un curso por seis meses hace ya varios años, lo cual le permitió acceder a este documento, además de ello cuenta con el apoyo de médicos y enfermeras que la orientan y se apoyan de su actividad para prevenir situaciones de riesgo en las pacientes embarazadas que viven en las comunidades indígenas.
Así mismo, se le comunicó que como cualquier trabajo doña Chucha debía cobrar por la atención un pago justo y no lo que quisieran darle como ella misma comenta, aunque, ante la renuencia de algunos de sus pacientes para pagar o la misma falta de recursos, dijo que ha aceptado despensas a cambio de su trabajo, pues a su edad necesita del poco recurso que logre con sus servicios.

LOS ESTRAGOS DE LA EDAD

A consecuencia de su avanzada edad, doña Chucha ha perdido la vista, también está perdiendo el oído y con gran esfuerzo camina por su casa, afortunadamente la apoya uno de sus hijos, su nieta y su nuera, quienes la apoyan con el gasto, con llevarle comida y realizar las tareas domésticas.

A esta edad la partera sigue sobando, pues dijo que aunque no puede ver aún tiene manos con las que siente y escucha, además vende quesos de casa en casa en los barrios cercanos y se le puede ver por las calles de Tampate con su bastón por la orilla del camino. Agradeció a todas esas personas que siguen confiando en ella y ofreciéndole trabajo, del cual saca para poder subsistir.

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