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Elemental fortalecer la fiesta del ‘Chicomexochitl’ y la defensa del maíz: CODHHSO

Pedro Hernández.
  • Cuando Chicomexóchitl es maltratado, desperdiciado o es mal utilizado, éste se aleja de la gente y las siembras no se dan; entonces sufrimos hambre como castigo por no saber valorar a Chicomexóchitl; este es el temor de la gente, así, las fiestas que se le hacen, son para que Chicomexóchitl se encuentre contento y nunca nos abandone: Pedro Hernández.

Huejutla, Hgo.- Es elemental y primordial fortalecer la fiesta del ‘Chicomexochitl’ y la defensa del maíz desde el tema de los Derechos Humanos, señaló el Presidente del Comité de Derechos Humanos de las Huastecas y Sierra Oriental (CODHHSO), Pedro Hernández Flores; quien habla acerca del tema de esta fiesta que se tiene en los pueblos al participar en el espacio de diálogo y resistencia desde la milpa.

Dijo que Chicomexochitl era un niño travieso, le gustaba la música, la danza y el baile; sus abuelos estaban fastidiados y ya no sabían qué hacer con él porque solo se la pasaba tocando y bailando con su flauta; después de que se murieron sus abuelos quedó solo; algunas personas lo apreciaban y otros lo adiaban por ser pobre, humilde y bailarín; la gente que lo odiaba lo persiguió haciendo que huyera del lugar de donde nació.

Seguidamente detalla que en el transcurso de su camino se encontró con un río enorme, crecido, con mucha corriente, al tratar de cruzarlo, las aguas turbulentas lo arrastraron y desapareció.

Los abuelos contaban que después fue levantado al cielo y en el lugar apareció una majestuosa milpa de maíz; la gente dice que Chicomexóchitl se convirtió en Dios del maíz, fue el principio de la producción de maíz y sirvió de alimento; para no olvidarlo, la gente, retomó su costumbre: la música y el baile; es así como narran nuestros abuelos.

Es por eso, dijo que nuestro pueblo tiene un gran respeto hacia el maíz, no solo como alimento principal, sino como Dios generador de vida; lo identifican como Chicomexóchitl, porque es una planta que florece siete veces y es venerado con grandes ceremonias en el momento en que la mata comienza a dar fruto que conocemos como elote.    

Afirma que en esta época, la costumbre aún prevalece en comunidades de la Sierra de Hidalgo y Veracruz, como por ejemplo en los municipios de Benito Juárez, Chicontepec, Ixhuatlán de Madero, Yahualica, Huautla, Atlapexco, Xochiatipan, Huejutla, por mencionar algunos.

En los pueblos le hacemos fiesta el maíz (Chicomexochitl); cuando la milpa crece, las autoridades de la comunidad convocan a la gente en asamblea para la preparación de la fiesta de elotes y toda la comunidad apoya para que se lleve a cabo.

Cuando llega el día toda la comunidad corta elotes, con todo y caña, en sus respectivas milpas y se reúnen en el lugar de la fiesta; comienza la ceremonia con música, danzas y baile con el elote, al cual se le coloca un collar y una corona de flores para que Chicomexóchitl se sienta feliz y no nos abandone; además se preparan elotes hervidos, atole y tamales (Xamitl) y a la medianoche, todo mundo es invitado a disfrutar de estos manjares, así se recuerda a Chicomexóchitl.  

Comenta que cuando Chicomexóchitl es maltratado, desperdiciado o es mal utilizado, éste se aleja de la gente y las siembras no se dan; entonces sufrimos hambre como castigo por no saber valorar a Chicomexóchitl; este es el temor de la gente, así, las fiestas que se le hacen, son para que Chicomexóchitl se encuentre contento y nunca nos abandone.

Ahora, nuestro Chicomexóchitl está en peligro de desaparecer, debido a la semilla mejorada o transgénica, pero nosotros nos resistimos para conservarlo sembrando el maíz nativo o criollo, como activistas de Derechos Humanos visitamos las comunidades para sembrar conciencia sobre la defensa de nuestra semilla milenaria.

Por ello, recomendamos a nuestro pueblo no dejarse engañar por las grandes empresas como Monsanto, que ofrecen semillas mejoradas que en pocos meses se dan y en abundancia pero que en realidad no sirve para guardarse y volver a sembrar.

Considera que es necesario comprar la semilla para volver a sembrar, no estamos acostumbrados a hacer esto y luchamos por mantener nuestra tradición heredada por nuestros antepasados, ninguna autoridad se preocupa la pérdida nuestra semilla.

Añade que para los Huastecos y las comunidades la única garantía que tenemos es la organización, si no hay organización no podremos defender nuestra cultura, en especial nuestra semilla el maíz, frijol, el chile, la calabaza; nosotros, no compramos semilla, escogemos las mejores mazorcas que cosechamos y las volvemos a sembrar como hacían nuestros abuelos.

Sin embargo, explica que con el maíz mejorado o transgénico, se imposibilita guardarlo ya que se apolilla con mucha facilidad, en cuanto se cosecha se necesita vender o consumirlo de inmediato para que no se eche a perder y si queremos almacenarlo, debemos comprar pastillas o polvo que ayude a conservarlo, dañando con ello la calidad del producto y más importante, la salud de nuestro pueblo.  

Considera que aprobarse la Ley en protección a la semilla criolla, puede garantizar a que no desaparezca nuestra semilla milenaria, siempre y cuando la autoridad respete los reglamentos constitucionales, como lo estipula el Art. 2° inciso A de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, que reconoce y garantiza los derechos de los pueblos y comunidades indígenas, la libre determinación y la autonomía como pueblos a decidir cómo quieren convivir y organizarse social y políticamente.

Por ello, expone que los trabajadores del campo esperan que las autoridades reflexionen y asuman sus responsabilidades, y defiendan los intereses del pueblo mexicano y no los intereses de las grandes empresas que han contaminado el medio ambiente con los desechos tóxicos de sus fábricas.

Insiste que el maíz, como un elemento esencial en nuestra alimentación, es un derecho humano que todos los mexicanos debemos defender y no permitir que sea contaminado por productos transgénicos; pues la tecnología transgénica no es viable para la seguridad alimentaria no solo en nuestro país sino en el mundo, porque se trata de negocio dañino para la salud humana.    

Concluye haciendo un llamado a la sociedad mexicana, a consumidores de la tortilla de maíz, para que juntos defendamos nuestra semilla milenaria, ya que con ella hemos sobrevivido durante toda la vida y no utilizar semillas que nos tratan de imponer las grandes empresas para beneficiarse e enriquecerse a costilla de nuestra salud como lo han hecho siempre: no a la técnica transgénico, no al fracking, no más contaminación de las empresas depredadoras, fuera Monsanto, Singenta, Bayer.

Por ENEDINO HERNANDEZ ALONSO

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