Espejeando Huasteca

Espejeando.

El jaripeo de Gabino

Se podría decir que hasta el momento el PAN no tiene mejor prospecto para precandidato a una diputación federal que el ex alcalde de Tlanchinol Gabino Hernández Vite, segundo presidente municipal constitucional, en la historia política y social de ese municipio emblemático de la sierra hidalguense, por parte del PAN, y que por cierto continúa siendo gobernado por tercera vez consecutiva por el mismo partido, acumulando hasta ahora ocho años ininterrumpidos ejerciendo el poder, con sus respectivos claro oscuros por supuesto…

Una pequeña reseña del panorama sociopolítico que se vive en esta región nos puede dar una idea de cómo se encuentran y desencuentran los panistas en la actualidad; el hecho de ser gobierno en la propia cabecera de distrito, San Felipe Orizatlán, tener una diputada plurinominal vigente en el congreso del estado, por cierto hija de otro ex Alcalde panista de Tlanchinol, ser gobierno municipal en Xochiatipan, a cargo de otro joven profesionista sobresaliente, haber ganado dos candidaturas en un proceso por demás complejo en tribunales electorales, y luego remontar campañas y ganar la elección a sus respectivas adversarias. Sin duda es un bagaje enorme de experiencia y lucha política en un tiempo récord, lo que seguramente le permitió a más de uno adquirir temple y mesura para entender la veleidad del poder y su artificiosa estructura. Lo cual también implicaría el compromiso ineludible de cuidarse unos a otros para mantener lo hasta ahora conquistado.

Porque este invaluable capital político acumulado, ya va implícito en quien le toque en suerte ser el candidato o los candidatos que postule su partido, para el 2018.

Por ello resulta inexplicable que siendo Gabino Hernández Vite, uno de sus principales prospectos a este cargo de elección popular, dilapide irresponsablemente su propio capital político y en suma el de su partido en la región, y más aún permita señalamientos tan irrisorios como el de supuestamente haberse apropiado de manera indebida de un ruedo de acero utilizado para la práctica de suertes charras y jaripeos en fiestas patronales, como así lo ha declarado el presidente del club de jinetes de Tlanchinol José Luis Monroy, quien lamenta la actitud asumida por quien fuera su presidente municipal, y que además se niega de manera rotunda a devolver el ruedo, pese a que el mismo fue adquirido con cargo al erario municipal, o dicho de otro modo, con dinero público de los Tlanchinolenses.

¿Será entonces verdad que ahora Gabino es intocable, por sus nexos con personas muy cercanas a la procuraduría del estado o la cúpula panista nacional?

Aquí es donde surge la pregunta obligada, ¿costará más la estructura tubular del jaripeo, que el sueldo y la dieta de una diputación federal durante tres años? El importe del alquiler de dicha estructura, como aseguran lo está haciendo Hernández Vite, ¿será más redituable que el sueldo de un legislador federal? y si no es así, luego entonces porque la necedad y berrinche de no entregar la corralera a sus legítimos dueños, o sea el pueblo que le dio su confianza y la oportunidad histórica de ser el presidente constitucional de su municipio de origen…

¿Qué necesidad tiene Gabino H. Vite de ser exhibido públicamente por un descuido tan nimio? Sabiendo que en política no hay que subestimar al adversario, y que el mentado asunto del jaripeo bien podría ser sólo la punta de la madeja que algún ocurrente pudiera jalarle más fuerte, enredándolo para  manearlo.

Tal vez por ello algunos de sus fieles seguidores viven con el Jesús en la boca, implorando que le vuelva la sensatez, para lo cual se necesita más que un milagro, y ponga algo de su parte, ya que de continuar con esas actitudes de soberbia y altanería no está lejos el día que pueda descarrilar la locomotora azul que serpentea, por ahora fuerte y veloz, por las montañas de la sierra y parte de la huasteca, si continua dilapidando el gran capital político y social como el gorras…

Y otra cosa que tampoco se vale, es la incertidumbre en que tiene a los integrantes del club de jinetes de Tlanchinol, quienes aseguran que lo que más los desanima, es no saber en cuál de todos los ranchos que posee el ex Alcalde, pudieran encontrar su añorado jaripeo, y menos si ya lo pintó de azul…

 

 

 

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