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González Bocanegra creador de la letra del Himno Nacional  

Miguel Ángel Castillo Andrade
Si su novia no lo hubiera encerrado no existiría el Himno Nacional Mexicano.

Guadalupe González del Pino, lo llevó con engaños a una habitación y lo encerró bajo llave hasta que terminara de escribir el Himno

 

El 3 de febrero de 1854, el poeta mexicano Francisco González Bocanegra fue declarado ganador del certamen de la letra del Himno Nacional Mexicano.

“Volemos al combate, a la venganza, y el que niegue su pecho a la esperanza, hunda en el polvo la cobarde frente”; fue el título de la obra que se impuso a las 26 composiciones que fueron dictaminadas por el jurado.
En esa época, recuerda el mismo autor, el país atravesaba por una crisis interna, la disputa por la silla presidencial, 50 gobiernos en 30 años de vida independiente, e inestabilidad económica, política y social; además, acababa de pasar por dos injustas luchas -una con los franceses en 1838 y, otra, con los norteamericanos en 1847-, que dejaron graves cicatrices entre los mexicanos: la pobreza y el rezago social, así como las muertes de cientos de miles en nombre de la patria.
Según la versión de los descendientes de Bonanegra, la prometida del poeta, Guadalupe González del Pino, lo llevó con engaños a una habitación, la cual había preparado con todos los instrumentos que pudiera necesitar para componer. Lo encerró bajo llave y no le permitió abandonar su cautiverio hasta que, cuatro horas después, puso punto final a la composición.
Simultáneamente, el gobierno del general Antonio López de Santa Ana también había lanzado una convocatoria, a través del ministerio de Fomento, Colonización, Industria y Comercio a un certamen para musicalizar la composición, cuyo ganador fue el italiano Giovanni Bottesini. Sin embargo, dado que su propuesta no fue del agrado popular, se lanzó un segundo certamen. Dios y Libertad, del músico español Jaime Nunó, fue elegida como la ganadora el 12 de agosto de 1854.
Componer el himno de una nación que atravesaba por una grave crisis interna sepultó a Francisco González Bocanegra y a Jaime Nunó en el olvido y en la miseria hasta el último minuto de sus vidas.
Sin recibir galardón alguno ni estímulo económico por su poesía y su música, ambos tuvieron que refugiarse a la caída del régimen de Antonio López de Santa, quien, después de 11 reelecciones, fue obligado por los liberales a abandonar el país.

La carrera poética de Bocanegra terminó pronto, sin más galardón que la composición nacional, la cual, hasta muchos años después de su muerte fue reconocida.
A sus 34 años de edad, contrajo tifoidea y murió en la Ciudad de México el 11 de abril de 1861. Los periódicos de la capital, en breves líneas, hablaron de la muerte del “joven poeta que tanto prometía”. Ninguno mencionaba el himno nacional, porque estaba prohibido.

(Referencia: Ni Honor ni Gloria, Axel Chaves, 2013).

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