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Incontinencia urinaria

Algunas de sus causas son reversibles, incluso aunque la incontinencia lleve mucho tiempo establecida.

La incontinencia urinaria es la pérdida involuntaria de orina y reduce en gran medida la calidad de vida, causando vergüenza, aislamiento y depresión.

Jessica Montoya

La incontinencia puede afectar a hombres y mujeres de cualquier edad, pero es más común en las mujeres y las personas mayores, afectando aproximadamente al 30% de las mujeres de edad avanzada y al 15% de los hombres de edad avanzada. Aunque la incontinencia es más común entre las personas mayores, no forma parte del proceso normal del envejecimiento.

La incontinencia puede ser repentina y temporal, como cuando se está tomando un medicamento que tiene un efecto diurético, o puede ser de larga duración (crónica).

TIPOS DE INCONTINENCIA

INCONTINENCIA IMPERIOSA.

Es la pérdida incontrolada de orina (en cantidad entre moderada e importante) que se produce inmediatamente después de presentar una necesidad irreprimible y urgente de orinar. La necesidad de levantarse a orinar durante la noche (nicturia) y la incontinencia nocturna son frecuentes.

INCONTINENCIA DE ESFUERZO

Es la pérdida de orina debido a aumentos bruscos en la presión intra-abdominal (al toser, estornudar, reír, flexionarse o levantar un peso). El volumen de la fuga es generalmente de bajo a moderado.

INCONTINENCIA POR REBOSAMIENTO

Es el goteo de orina cuando la vejiga está demasiado llena. El volumen es generalmente pequeño, pero la fuga puede ser constante, lo que ocasiona grandes pérdidas totales.

INCONTINENCIA FUNCIONAL

Es la pérdida de orina debido a un problema mental o a un impedimento físico no relacionado con el control de la micción. Por ejemplo, una persona con demencia debido a la enfermedad de Alzheimer puede no reconocer la necesidad de orinar o no saber dónde está el baño.

CAUSAS

Hay varios mecanismos que pueden llevar a la incontinencia urinaria. Con frecuencia está presente más de un mecanismo:

  • Debilidad del esfínter urinario o de los músculos de la pelvis
  • Espasmo o hiperactividad de los músculos de la pared de la vejiga (vejiga hiperactiva)
  • Debilidad o hipoactividad de los músculos de la pared de la vejiga
  • Falta de coordinación entre los músculos de la pared de la vejiga y el esfínter urinario
  • Aumento del volumen de orina
  • Problemas funcionales
La incontinencia es frecuente y puede reducir en gran medida la calidad de vida, por lo que debe ser valorada por un médico.

VALORACIÓN

La incontinencia urinaria por lo general no es un síntoma de un desorden que amenace la vida; sin embargo puede causar vergüenza o hacer que las personas limiten de forma innecesaria sus actividades, contribuyendo a la disminución de la calidad de vida. También, en raras ocasiones, la incontinencia súbita puede ser un síntoma de un trastorno de la médula espinal.

SIGNOS DE ALARMA

En pacientes con incontinencia urinaria, ciertos síntomas y características son motivo de preocupación como síntomas de lesión de la médula espinal, por ejemplo, debilidad en las piernas o pérdida de la sensibilidad en las piernas o alrededor de los genitales o el ano.

Cuando exista perdida de la sensibilidad en éstas áreas se debe acudir a su médico inmediatamente.

La mayoría de los pacientes sienten vergüenza al mencionar al médico su incontinencia. Algunos creen que la incontinencia es una parte normal del envejecimiento. Sin embargo, la incontinencia, incluso si ha estado presente durante algún tiempo o afecta a una persona mayor, puede mejorar con el tratamiento. Si los síntomas de la incontinencia son molestos, interfieren con las actividades de la vida diaria o hacen que el paciente limite sus actividades sociales, se debe consultar con el médico.

MEDIDAS GENERALES

Sin importar el tipo y la causa de la incontinencia, algunas medidas generales suelen ser útiles.

  • Modificación en la ingesta de líquidos
  • Entrenamiento vesical
  • Ejercicios de los músculos pélvicos

La ingesta de líquidos puede restringirse en determinados momentos (por ejemplo, antes de salir o de 3 a 4 horas antes de acostarse). Puede ser aconsejable evitar líquidos que irriten la vejiga (como las bebidas que contienen cafeína). Sin embargo, los pacientes deben ingerir de 1500-2000 mL de líquido al día, porque la orina concentrada irrita la vejiga.

El entrenamiento de la vejiga es una técnica que consiste en hacer que el paciente siga un horario fijo para orinar mientras está despierto. El médico trabaja junto con el paciente para establecer un horario de micción, cada 2 a 3 horas, y para suprimir la necesidad de orinar en otros momentos. A medida que el paciente mejora su capacidad para reprimir las ganas de orinar, el intervalo se alarga gradualmente.

El entrenamiento de la musculatura pélvica (ejercicios de Kegel) suele ser eficaz, especialmente para la incontinencia de esfuerzo. El paciente debe tener la certeza de que ejercita la musculatura correcta, es decir, los músculos situados alrededor de la uretra y del recto, que son los que pueden detener el flujo de orina. Estos músculos se aprietan con firmeza durante 1 o 2 segundos, y luego se relajan durante otros 10 segundos. Estos ejercicios se repiten 3 series de 15 contracciones, 3 o 4  veces al día.

Aunque la incontinencia es más común adultos mayores, no es una consecuencia normal del envejecimiento.
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