HIDALGO

La cara obscura del Sueño Americano

Migración nos encontró como a las dos horas que dejó de caminar el tracto, para cuando nos sacaron ya había como diez personas muertas entre niños y adultos, la mitad había muerto. (Tercera parte)

 

Zimapán, Hgo.- Julián García oriundo de Xindho segundo, una comunidad cercana a la presa Zimapán nos expone la manera más moderna de querer pasar a los Estados Unidos, es considerada la más desafiante ante la ley americana en cuestiones de migración y de la cual las penas de cárcel son muy fuertes.

_Tengo 40 años todos aquí me dicen “Juchi” o el “Juli”, pues la verdad aquí en Zimapán la economía está muy mal, las fuentes de empleo son muy carentes, no las hay, salir adelante con familia cuesta y mucho, el peor problema en las comunidades no es solamente la falta de empleos lo que nos pega es también la mala planificación familiar que uno tiene, no existen programas enfocados a la misma y por ende la población familiar aumenta y con ello las carencias y necesidades de la misma, no tenemos un programa que nos oriente a planificar el lado familiar, no hay una institución que se acerque a uno y te oriente en esas cuestiones.

Como padre de familia y cabeza de la misma me duele lo que pasa a diario con la gente y la comunidad, tengo cinco hijos ahora sabe a lo que me refiero no supe planificar mi familia y pues con la falta de empleo son siete bocas que alimentar y los gastos de escuela son más, cuando tenía solo cuatro hijos y el menor en camino, empezó mi cruda realidad… los gastos entre pañales, medicina, escuela y alimentación crecían, tenía unos ahorros pues ya he estado en el otro lado y junté un dinerito, pero se acaba si no se junta o ahorra más.

La primera vez que crucé lo hice por el desierto, la verdad lo pensé para regresar, solo de recordarlo es triste ahí pasa de todo, desde muertes en el camino hasta violaciones a mujeres de parte de los Coyotes y sus ayudantes, es feo. Mi familia lo resintió porque te alejas de ellos y la ausencia paterna se queda, no la tienen, no es lo mismo que estés cerca y los veas o hables con ellos a que sea cada ocho días y por teléfono.

El día que decidí cruzar nuevamente lo pensé, sabía que ahora estaba más cañón irse, unos amigos me dijeron que existía una nueva forma de cruzar y más segura… irse en las cajas de los tráileres o sobre la capota de los mismos, la cuota era de 3 mil dólares y era una garantía segura de cruzar, la verdad me animé, me fui con un grupo de 10 gentes de aquí del municipio y en la frontera en Reynosa nos encontramos con otro grupo de unas 50 personas más de diferentes partes de la república; el coyote nos explicó cómo cruzaríamos, nos meterían dentro de las cajas del tráiler entre la mercancía que transportan, desde fruta hasta muebles y demás; metieron grupos de 20 personas en una traila o sea la caja nos acomodábamos entre lo que se pudiera el chiste que no te vean por el radar o huelan los perros, niños, mujeres, adultos, jóvenes de todo entraban, y empezaba el trayecto un recorrido más o menos de 20 horas sobre carretera en el sol, cerrados de todos lados, sin algún orificio que te proporcione oxígeno.

Pasado el tiempo lo recientes a medida que acrecienta el bochorno adentro, es muy difícil mantenerse consciente en ese estado, te deshidratas de inmediato, los niños sucumbían rápido para ellos es más difícil, morían en menos de cuatro horas, la falta de aire propiciaba a que se desmayaran por el calor intenso, después de un rato el vehículo dejó de caminar, nos abandonaron en la nada; Migración nos encontró como a las dos horas que dejó de caminar el tracto, para cuando nos sacaron ya había como diez personas muertas entre niños y adultos, la mitad había muerto y de la otra mitad tres estaban inconscientes, los demás con golpes de calor por el encierro.

No se imaginan lo que se vive adentro de esos remolques, vas en la penumbra, sin aire, agua  y soportando el calor,  cuando menos lo sientes no aguantas el sofoque del encierro, no es fácil, lidiar todos los días con ese recuerdo, te cicatriza para siempre, oyes los gritos de desesperación de las mujeres que ven como se desvanecen sus hijos en sus brazos, es algo que no se sale de mi mente, y peor aún cuando te encuentran y los ves tapados con sabanas sin que puedas hacer algo por ellos, porque se fueron con ese sueño y la vida los terminó dejando ahí encerrados a sus suerte, nuestra suerte por uno cuantos dólares para sacar adelante a la familia es peor.

Me deportaron y ficharon, me dijeron que no lo volviera a hacer pero la necesidad te obliga; esta vez lo hice y me tocó ir en la capota de tráiler, crucé, la adrenalina crecía en mi así como avanzábamos, no oía gritos ni nada, pensaba que lo había logrado, y la verdad pasé, encontré trabajo en la construcción, estuve laborando tres años hasta que me deportaron nuevamente; estando en la cárcel veía la tele, noticias principalmente, el día que crucé y pasé, bajé del tráiler esto es lo que pasó… en si el chofer se dio cuenta que había un retén y se paró, se bajó y echó a correr, igual nosotros éramos tres arriba de la capota, ahí en la cárcel me topé con otro compañero que iba dentro de la caja, me dolió lo que me dijo: Solo sobreviví yo.

El chico es de Guanajuato, él comenta que la libró porque se fue cerca de un ducto de ventilación pero que aún así no soportaba el calor, imagínese dos días encerrado, él relata que dejó de caminar el tráiler y de repente oía ladrar perros ya medio inconsciente gritaba, hasta que destaparon la caja todos habían muerto excepto él y otros cinco adultos más; cuando los sacaron me platicaba que los sheriffs le mostraban las huellas de desesperación por querer salir de ese infierno, la caja de los lados tenía hasta uñas enterradas de los que murieron queriendo salir, pensando que si rasgaban la romperían para sentir aire fresco.

Este es mi “sueño gabacho” de todos los días, el triste recuerdo, y la agonía de los que murieron soñando salir adelante en busca un anhelado sueño norteño, el que me alejó de mi familia y casi la quebranto; hoy en día trabajo en la mina, es muy riesgoso pero día a día estoy con ellos, alcanza para comer pero el recuerdo sigue ahí presente, ésta es una de las maneras más feas de cruzar, siendo sincero preferiría no recordar pero no puedo porque aún sigue pasando, le hablo a los jóvenes y los invitó a que reflexionen, espero mi relato sirva para bien de ellos y que sepan que en este país aún existen los sueños y que sí se quiere se puede, solo es cuestión de decidirse y hacerlo, porque el “sueño americano” solo es so un sueño que si lo experimentas te mata.

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