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La negra historia de Nuño B. De Guzmán

Nuño comerciaba 100 indios huastecos por un caballo o una vaca, el principal destino de los indios huastecos esclavizados fueron Las Antillas

Miguel Ángel Castillo Andrade

En Guadalajara Jalisco cada que celebran el aniversario de su fundación no quieren acordarse de su conquistador español Nuño Beltrán de Guzmán.

En el libro de la Historia de Valles publicado en el año 2012 por la Cronista Belem Altamirano, se tuvo que cambiar la portada porque al hablar de Historia de Valles de inmediato se refiere a Nuño Beltrán de Guzmán pero de este personaje no es tan grato su recuerdo, debido a que era un consumado esclavizador de indígenas y un personaje cruel y despiadado.

Para 1930 que ya andaba por estas tierras Nuño no sólo había realizado el tráfico de indios en Pánuco (Veracruz), de donde sacó más de cuatro mil para enviarlos a las Antillas a cambio de ganado, sino que siendo presidente de la Primera Audiencia de México, contaba con 300 esclavos a su servicio.

Silvio Zavala, en su obra “Los esclavos indios en Nueva España“, explica cómo la conquista de Nueva Galicia emprendida por Nuño en las postrimerías de su administración en México, abrió nuevo campo a la esclavitud de los indios: Reducido Guzmán a los límites de su conquista en la Nueva Galicia, y protegido por el título de gobernador que le dio la Corona, practicó los últimos actos de esclavitud de su carrera en las Indias“, afirma Zavala.

Esclaviza indios

Un antiguo asociado de Nuño denunció ante el virrey Antonio de Mendoza que él le hizo tomar por fuerza y herrar muchas mujeres y niños contra lo mandado por el rey; que además compraba los esclavos del quinto del rey a menos precio para revenderlos y que aparte del quinto real, tomaba para sí el séptimo de todos los esclavos; que se servía de los indios libres en las minas y usaba como esclavos a los que llevó de México a su conquista.

Otro testimonio de la época dice que Nuño “aguardaba a que los religiosos juntasen y metiesen (a los indios) en la iglesia para predicarles y bautizarles, y de ahí los sacaba y herraba por esclavos, para entregarlos a los que en el juego los habían ganado“.

Fray Antonio Tello asegura que desde el año 1532 Nuño Beltrán ya se valía del “fierro para marcar esclavos“.

Esclavos de la Huasteca

El tráfico de esclavos había empezado al tiempo mismo de la conquista, el tráfico fue organizado legalmente y a gran escala por Nuño Beltrán de Guzmán, primer gobernador de la Huasteca (decretada “provincia de Pánuco” desde 1525).

Vista la ausencia de yacimientos mineros en la Huasteca, la única fuente de enriquecimiento rápido y fácil para los españoles era la explotación directa de la población indígena, es decir los beneficios derivados de su venta como esclavos.

La cercanía de la Huasteca al puerto de Pánuco facilitaba ese comercio de exportación humana. La trata de esclavos indígenas se hizo a cambio de ganado importado del Caribe.

La venta de esclavos sólo podía llevarse a cabo contra ganado, y no a cambio de otras mercancías. Además, a diferencia del precio corriente de 80 a 100 indios por un caballo, una vaca o una oveja, el precio del ganado “bajó” y se fijó en 15 esclavos por animal, con el fin de preservar ese precioso recurso humano. 

Esas medidas, lejos de reflejar una preocupación humanitaria, aun según los valores de la época, aseguraban más bien un mejor control del negocio, privaban de ganado y de mano de obra barata a los rivales del gobernador y aseguraban ganancias rápidas y fáciles a los que estaban cercanos al poder y al tráfico marítimo entre la Huasteca y las Antillas. A raíz de las luchas intestinas con las autoridades de México y en especial con Cortés, Nuño de Guzmán había prohibido la exportación de ganado y de plantas fuera de su provincia, dado que caballos y puercos eran absolutamente indispensables para sus adversarios en sus expediciones de conquista y pacificación.

La intervención del Gobierno virreinal

Nuño fue aprehendido en la Ciudad de México el 20 de enero de 1543, acusado de haber hecho esclavos en guerra y fuera de ella, mandado herrar hasta los niños de pecho y haber sacado de Pánuco más de cuatro mil esclavos sin orden de Su Majestad.

Como elemento de las acusaciones formuladas en su contra figuró el testimonio de Francisco Tenamaxtle, cacique de Jalisco, quien presentó ante el Consejo de Indias un escrito inspirado por Bartolomé de las Casas, que dice así:

 “Nuño de Guzmán, estando todos los pueblos quietos y seguros, enviaba de noche gente de pie y de caballo a asaltarlos y tomando los que querían los hacían esclavos con el hierro, que decían ellos el rey los mandaba herrar. Y de esta manera hizo tantos que no tenían número, hombres, mujeres, niños de toda edad, dejando los maridos sin amigos y las mujeres sin maridos, hijos sin padres y padres sin hijos. Y así los enviaba a vender a las minas y a otras partes de la Nueva España donde mejor se los pagaban“.

Rebelión de la Gran Caxcana

Tales abusos aterrorizaron a los indígenas, que no tuvieron más remedio que rebelarse contra los españoles, pero a la postre la rebelión de la Caxcana (en el hoy territorio del Sur de Zacatecas y Norte de Jalisco) resultó contraproducente, porque entonces los vecinos de Guadalajara tuvieron pretextos suficientes para someter a los indígenas a la categoría de esclavos, a pesar de los mandatos reales.

Además, a diferencia de Bartolomé de las Casas, en Chiapas, el primer obispo de Nueva Galicia, Pedro Gómez de Maraver, defendió ante Carlos V el derecho de los neogallegos a esclavizar naturales, “por ser gente bestial, ingrata, de mala condición y mentirosa“.

Desatada la rebelión de los indios, tuvo que acudir personalmente el virrey Mendoza para someterlos, autorizando su esclavitud para efecto de la guerra.

Leyes antiesclavistas incumplidas

Las nuevas leyes promulgadas en Barcelona el 22 de noviembre de 1542 prohibieron que se hicieran esclavos en adelante, pero tanto el oidor de la Audiencia de México, Lorenzo de Tejada, como los padres franciscanos de la Nueva Galicia denunciaron su incumplimiento.

El hecho es que aún después del decreto de Abolición de la Esclavitud expedido en Guadalajara por Miguel Hidalgo en 1810, hubo aquí miles de esclavos al estilo tradicional y aún los hay en el siglo 21 bajo otras modalidades.

Olvido y miseria, el fin de Nuño

Nuño de Guzmán fue desterrado en Torrejón de Velasco, provincia de Madrid, donde vivió seis años en el olvido y en la miseria, hasta que murió en 1544, todavía preso, sin que se hubiera desahogado el juicio al que fue sometido.

Y a la fecha, Guadalajara prefiere recordar como su fundador a Cristóbal de Oñate, segundo de Nuño, aunque hay quienes conceden este mérito al entonces virrey de la Nueva España, Antonio de Mendoza.

Referencia

-Leyendas mexicanas contra la esclavitud por Javier Medina Loera.

-Huastecos a pesar de todo, Capitulo 3, Anath Ariel de vidas.

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