HIDALGO

…Que no sepa tu mano izquierda, lo que hace tu mano derecha…

Reclaman derechos del espacio que sus padres con fe y devoción contribuyeron entre la iglesia y el pueblo, en beneficios “Lo que da tu mano derecha, que no lo sepa tu mano izquierda”

REFLEXIÓN

Mateo 6:3:-  Por eso, cuando des limosna, no toques trompeta delante de ti, como hacen los hipócritas en las sinagogas y en las calles, para ser alabados por los hombres. En verdad os digo que ya han recibido su recompensa.  Pero tú, cuando des limosna, que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha, para que tu limosna sea en secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará.

Jaltocán, Hgo. A una semana que el Presidente del Patronato  Sergio Felipe Amador, del predio en disputa (hospital), realizó una marcha  por la calles, encabezada y promocionada por funcionarios del ayuntamiento que encabeza  su primo Guillermo Amador, quien mostró el respaldo de recuperar esas instalaciones. Los hijos de los que promovieron con la parroquia una causa en favor de todos, en esta nueva etapa generacional, la  la avaricia comienza a llenar ese vacío espiritual. Aún cuando muchos de los que hoy marchan nacieron en manos de parteras y madres que operaban en ese espacio en favor de todos, la amenaza es echar fuera del municipio a los religiosos (padres y catequistas).

El espacio en disputa pública y legal, se encuentra cerrado con cadenas, los disidentes enfundados en la muchedumbre tomaron la determinación de asumir el papel de reclamar lo que dicen “es suyo, es del pueblo”, el envenenamiento de los ciudadanos tiene una fuente de origen. El presidente Guillermo Amador, de acuerdo a voces ciudadanas que no comulgan con estas formas de actuar, en la que se usa la ignorancia para confrontar a la sociedad con la iglesia en forma peligrosa.   

Ignacio Reyes Romero, Vicario, quien fuera enviado por el Obispo a la parroquia de San Juan Bautista como colaborador, nos revela que llegó en octubre de 1970 “noté que había muchas carencias, la iglesia en pésimas condiciones, el curato casi cayendo”. Esto tras su llegada a ese municipio como responsable de la parroquia local.

En entrevista, el párroco en medio de una tremenda discusión pública revela que en aquellos tiempos “no había servicios públicos, habría que ir a Huejutla o San Felipe Orizatlán por médico y medicinas. Jaltocán siendo cabecera municipal no tenía escuelas secundarias mucho menos escuelas telesecundarias. Los niños tenían que ir a Huejutla.

Asegura, el transporte era deficiente “solo un camioncito que salía a la seis de la mañana y regresaba por la tarde de Huejutla. Llamamos a la gente de los cinco barrios llegando más de cien personas, entre hombres y mujeres que se les hizo ver las necesidades más urgentes y de común acuerdo decidimos comenzar con la iglesia”.

En ese tiempo se nombraron colectores en los barrios y algunos colaboraron con faenas hasta terminar y luego terminamos el curato, desde sus cimientos hasta terminarlo; “sobre el hospital, como ya se tenía el terreno y algo de cimientos nos propusimos darle continuidad, darle recursos de fuera, ya nuestros hermanos habrían colaborado con la iglesia y el curato, pedimos ayuda  de una organización internacional  para dichas necesidades sí daban apoyo. Gracias a Dios se nos dio el recurso y nos pusimos a trabajar porque tenía solo la planta baja. Después las hermanas religiosas del Sagrado Corazón de Jesús, por más de treinta años estuvieron atendiendo a los enfermitos que necesitaron de la ayuda. Ahora las hermanas se retiraron al no tener personal disponible”.

“Pienso yo que la Dióseis y la iglesia local podrá disponer  otros servicios, podrá disponer del inmueble de hoy en adelante, ya que la comunidad y la Diósesis ha dispuesto como casa de descanso para los más ancianos o enfermos. En lo personal le agradezco a Dios y la comunidad por el apoyo que se me brindó moral, espiritual y material, que nos brindaron en aquellos años en mi estancia en esta parroquia.

 Aquí las voces son temerosas, lo reconocen, que el riesgo es inminente “ya nos dijeron que si apoyamos a la iglesia nos van a echar con todo y padres” dice preocupada una catequista que decide darnos los antecedentes históricos del lugar, solicitando el anonimato y una grabación bajo consigna.

 “Nosotros estamos sirviendo por voluntad, ellos dicen que van a venir nuevos catequistas, ¿quién viene? Por mucho tiempo el padre Arturo ha estado anunciando que se incorporen al catecismo los adultos para darle a los niños clases, nadie vino más que una persona, porque aquí no se trata de paga, todo se hace de voluntad y la gente piensa que nosotros estamos ganando. Hoy vamos  con los misioneros sirviendo al pueblo, buscando que la gente de acerque a la iglesia”.

De 62 años viviendo en Jaltocán la catequista es clara y precisa “Yo de chica conocí al padre Nacho, aquí no había escuelas, se inició la iglesia dando clases de telesecundaria, yo ahí tomé clases. Esa casa estuvo mucho tiempo sin que nadie dijera como dice el pueblo, que es del pueblo, pero nadie dijo voy a ir a hacer esto u otro. Fue el padre Nacho quien se propuso a gestionar a trabajar. Es cierto es una planta lo que hicieron, no todo el dinero salió de los vecinos. Me dijo un señor yo también cooperé por ese terreno quince pesos. Yo digo fueron nuestros papás quienes cooperaron, trabajaron, porqué nosotros vamos a estar reclamando lo que ellos ya dieron de voluntad, ellos hicieron lo que tenían que hacer en su momento como buenos cristianos. Ya lo dieron porqué lo van a reclamar. Esos que andan reclamando son hijos de los que ya se fueron,  ellos que están descansando”.

¿Cuál fue el servicio que dio ese espacio a la gente del pueblo?

Cuando inició, el doctor Feliciano fue el que comenzó a trabajar ahí, daba servicio a los enfermos, es originario de aquí y ya en paz descansa. Fue un doctor bueno. Muchos de esta gente que reclama nacieron ahí, no había antes clínicas con médicos, como ahora que si urge algo nos vamos a Huejutla, antes no había ni transporte. Las parteras, las madres religiosas atendían a la gente y no fallecían, todas daban a luz.

 Ha sido un espacio que ha servido a la población, muchas personas de las comunidades llegaban, a la fecha siguen buscando el espacio, las madres ya se fueron, llegaron los apóstoles; los hermanos misioneros que son los que duermen ahí.

Asegura que los misioneros son los que ocupan el espacio, con la manifestación los dejaron en la calle, con la única ropa que llevan puesta. “Ellos atienden comunidades y todos es para servicio del pueblo, la iglesia no ha dejado de dar servicio, ese espacio es permanente para servir al pueblo”.

  Hoy los misioneros se quedaron en la calle, ahora ya no tienen espacios “fue la gente mayor, los que dieron el espacio, trabajaron, los hijos de ellos son los que reclaman, pero como dice la palabra de Dios, lo que da la mano derecha que no lo sepa la mano izquierda”.

El templo es del Pueblo

Entrevistada a un costado de  la plaza la señora Guadalupe Lara Ramírez se ofende al saber que van a echar a los padres y los catequistas de la parroquia “ El templo es del pueblo, lo que diga el pueblo, no lo que diga la autoridad, si el presidente quiere, que arregle un templo mejor, pero esto no se puede quitar por que toda la vida nos hemos criado aquí”.

 ¿La iglesia ha sido parte de ustedes?

Toda la vida, antes de que naciera ya estaba el templo, el presidente no debe meterse con la iglesia, la gente debe de cuidar la iglesia, no puede dejar que la quiten. El presidente no es ni de aquí, él vive en Huejutla, nació aquí, pero no vive aquí, no tiene que meterse con la iglesia. Aquí viene porque hay comida, el pueblo que cuide la iglesia.

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