Huasteca Sur

Tan cerca del agua, y tan lejos de tenerla

 

 En la colonia Los Naranjos, los vecinos de la calle Herminio Salas Gil pasan por mayor crisis de agua de su historia, debido a una mala administración de su pozo de donde extraían el vital líquido, y la falta de organización de los propios afectados

 

El estiaje, la altura, y la mala operatividad en la distribución del agua han ocasionado que las familias de la parte alta de la colonia Los Naranjos, en los límites con la comunidad de San Rafael, padezcan por varios días sin el vital líquido, pero a decir de algunos de los afectados, gran parte de la responsabilidad la tienen los propios vecinos que no han hecho nada por llamar la atención de las autoridades.

 

Tiempos de esplendor

 

En la calle Herminio Salas Gil, existe un pozo que se abastece de un nacimiento natural que escurre por el subsuelo, y del cual se han abastecido por varias décadas los vecinos de la colonia Los Naranjos, de ahí pueden extraer el agua en baldes para llevarla a sus hogares, sin embargo con el paso del tiempo el sector se fue poblando más, por lo que gestionaron un sistema de bombeo para abastecer a las familias de la parte alta.

Refieren que debido a esto, hace quince años se construyó una noria en donde se colocó la bomba para abastecerse del pozo cuando éste mantiene un buen nivel, y poder bombearla una cisterna que se construyó en la parte alta de donde a su vez se distribuye por gravedad a más de 26 hogares de ese sector y durante todo ese tiempo había funcionado de forma regular, ya que cada tercer día les llegaba el agua para llenar las cisternas y recipientes donde la almacenan.

 

No todos los cambios son buenos

 

Sin embargo desde el mes de diciembre, el APAST cambió a don Eladio Medina, quien durante 15 años se encargó de operar la bomba ininterrumpidamente, ya que señalan no había día que descansaran, ni tampoco lo vieron tomar vacaciones, y siempre estuvo al pendiente de que todo funcionara bien, aunque hubo ocasiones en que el vital líquido se escaseó y las familias de la parte baja hasta lo querían amarrar.

Doña Fausta, vecina de dicha calle, manifestó que han pasado hasta dos semanas sin que se les suministre del vital líquido, y cuando por fin les envían solo alcanzan a llenar poco menos de la mitad de un tinaco y con ese tienen que aprender a sobrellevar los quehaceres de la casa, porque cuando se acaba tiene que acudir a la noria a sacar el agua del pozo con una cubeta, o alguno de sus familiares.

Refiere que ya ha acudido en varias ocasiones al APAST para hablar con los encargados y pedir que se les abastezca del vital líquido, pero solamente les dan largas, así mismo cuando acude a pagar su recibo le señalan que es muy elevado el consumo, pero replica que como no va a ser elevado si cuando llega el agua tiene que sacar toda la ropa sucia que se ha ido acumulando durante varios días.

 

Estábamos mejor con don Eladio

 

En la parte más alta, justo en los límites con la comunidad de San Rafael, los habitantes refieren que a pesar de estar tan cerca del aljibe de nada les ha servido ya que son los últimos en recibir el agua, puesto que cuando llega escuchan que comienza a llenar pero enseguida se envía a la zona baja y no alcanza a acumular suficiente líquido para poder abastecerse.

Nuevamente mencionaron que cuando estaba don Eladio este operaba la bomba de manera más mesurada, y que no vaciaba la cisterna, ya que dejaba un lapso de tiempo razonable para que el aljibe llegara a cierta capacidad y después cortaba el bombeo para dejar que el pozo se recuperara naturalmente, y abría el abasto de agua a los vecinos, por lo que cada tercer día había agua, y el pozo se mantenía a pesar de la temporada de estiaje.

 

Desinterés y desorganización

 

Explica que cuando se ha vaciado el pozo, don Eladio acudía ante el APAST a solicitar que se enviaran pipas para abastecer la pila y poder bombear agua, pero ahora con el nuevo encargado ya no se hace esto, y los mismos vecinos no tienen interés en organizarse para acudir ante el organismo y pedir dicho apoyo.

Incluso tienen que bajar hasta el pozo por la inclinada pendiente a extraer el agua manualmente y subir cargando las cubetas de agua bajo el inclemente sol, o por último acudir al río Moctezuma y sacar agua, sabiendo que esta se encuentra contaminada, pero refieren no tienen otra alternativa, y el agua que utilizan la guardan para echársela al sanitario, puesto que la limpia la tienen que racionar y hasta compartir con los animales de patio para que no mueran de sed.

Por lo pronto refieren que debido a que el nuevo encargado de la bomba se encuentra de vacaciones, enviaron a don Eladio a cubrir el puesto temporalmente y esto permitirá que al menos durante dos semanas el abasto se regularice como antes, aunque posteriormente todo regrese al caos.

 

El pozo de la calle Herminio Salas Gil se encuentra casi seco y ya no alcanza a abastecer a la pileta de donde se bombea el agua para la cisterna de la parte alta

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