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Un hospital es lo que se buscaba para Jaltocán: Padre Nachito

Fue hace más de 40 años cuando ante la necesidad, porque la gente se moría por la falta de médicos y transporte, tuvieron que organizarse.
Ante la falta de escuelas en el municipio, hace más de 40 años, en la parroquia se inició la telesecundaria, siendo el padre Nachito el maestro. El dispensario médico, donde por muchos años estuvieron las monjas provenientes de Guadalajara; actualmente se encuentra cerrado y la ilusión de un hospital en ese lugar ha quedado atrás.

Jaltocán, Hgo.- “En aquellos tiempos la gente se enfermaba y no había transporte, si no había forma de sacarlos se morían, por ello la población comenzó a organizarse, nos unimos para que se comprara el terreno en donde sería construido el hospital que se quería para Jaltocán”, señaló en entrevista el padre Ignacio Reyes Romero, conocido como “Padre Nachito”.

El padre Ignacio Reyes mencionó, que hace 47 años aproximadamente la población se organizó y se cooperaron para comprar el terreno en donde se ubicó por mucho tiempo el dispensario, dijo que en aquel tiempo la gente trabajaba de forma coordinada con la iglesia, no había los divisionismos que ahora hay a causa de la política.

El padre, a sus 82 años, se encuentra asignado por el Obispado de Huejutla en la parroquia “San Juan Bautista” y durante su entrevista explicó que con apoyo del Tektli o gobernador, como se le llamaba a la máxima autoridad de las localidades, ya que antes era solo uno por barrio, se reunieron los fondos “entre la población se formó un comité y la iglesia se sumó para reunir los recursos para edificar lo que sería el hospital, incluso la parte religiosa pidió auxilio a un organismo de Alemania, mientras algunos pobladores cooperaron, otros participaron en faenas aportando mano de obra y así fue como se logró construir la planta baja”.

Mencionó, que en aquel tiempo la iglesia también estaba en muy malas condiciones, por lo que él se organizó con la gente y comenzaron a hacer reparaciones, se construyó el curato, se puso el piso pero debido a que no se brindaban las condiciones para que el edificio comenzara a funcionar y al municipio llegó un grupo de monjas pertenecientes a Guadalajara, quienes pretendían brindar servicio a la comunidad, se les prestó ese lugar, “comenzaron a dar consultas y medicinas para la gente que acudía, se hacían curaciones, se bridaban apoyos al igual que respaldaban las actividades eclesiásticas”.

Por aquellos tiempos sólo había primaria en el municipio, por ello dijo el padre, tuvo que hacerla de profesor y dar clases a quienes iniciaron en la telesecundaria, impartiendo en uno de los espacios de la parroquia; mientras que las monjas también apoyaban ya que no había maestros, aulas ni mucho menos un terreno pero sí la necesidad de educar, que la gente tuviera una escuela de nivel más avanzado.

 

Por Rosa Ocejo Ángeles.

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