Huasteca Sur

Vulnerables niños y adolescentes en comunidades de Tancanhuitz

 

En el trayecto de su casa a la escuela y viceversa son abordados por personas que intentan convencerlos de ir con ellos

 

Tancanhuitz, S.L.P.- El día presentaba nubosidad, pero el calor que imperaba a esa hora del día, casi las 2:00 de la tarde, se percibía de unos 45 grados centígrados, unos tres o cuatro más de lo que realmente marcaban los termómetros. La carretera municipal camino a la localidad de Tzepacab, en el tramo mejor conocido El Falsete, lucía desolado.

De pronto un Volkswagen (bocho) color gris, con placas de circulación VES-86-72 del estado de San Luís Potosí, apareció frente a nosotros, sin ningún tipo de señalamiento que advirtiera había detenido su marcha, el copiloto se bajaba y con la portezuela abierta intentaba convencer a una adolescente y un niño subieran al vehículo. La adolescente (unos 13 años de edad) expresaba una risa nerviosa, al momento que con el movimiento de cabeza hacía evidente su negativa de subir al vehículo.

Rebasamos la pequeña unidad y nos encontramos con la mirada del conductor (con el motor encendido), unos 50 años de edad, cabello escaso y cano, serio nos vio de reojo, y unos 50 metros donde aún pudiera percatarse de nuestra presencia, detuvimos la marcha y colocamos las intermitentes. El copiloto de inmediato dejó su insistencia, subió al vehículo y comenzó la marcha a unos 30 kilómetros por hora, como esperando que retomáramos nuestro camino.

Tuvieron el tiempo suficiente para percatarse del logotipo que portamos en la parte posterior del vehículo y que nos identifica como prensa; la velocidad la disminuyeron todavía más. Sería evidente que quedarían detenidos detrás de nosotros, así que aumentaron la velocidad y nos rebasaron. Tanto el copiloto como el conductor se dieron cuenta a través del retrovisor y espejo lateral, que esperábamos su paso con cámara en mano.

La adolescente y el niño (aún con la risa nerviosa) llegaron hasta el punto donde estábamos detenidos. La pregunta obligada fue si necesitaban algo, la chica respondió que no. Modificamos la pregunta y entonces insistimos en si eran molestados, la adolescente respondió que era su maestro, y que insistía en darle un “raid”; preguntamos entonces porqué la negativa, y sólo se limitó a responder que no quería.

Semanas anteriores, trascendió que había temor entre las familias de algunas comunidades, porque niños y adolescentes eran “molestados” por personas sin identificar que intentan persuadirlos a aceptar trabajos supuestamente bien pagados en otros Estados.

Supuesto maestro y acompañante intentaba convencer a una adolescente y un niño subieran a su vehículo. Extrañamente al notar nuestra presencia abandonaron la insistencia.

 

 

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