Tocar el tema de las candidaturas indígenas nos trae obligadamente tratar con la comunidad, con los nahua- hablantes, como modo de expresión, como una mayoría permanentemente dividida y que representativamente termina como minoría participativa y representativa. Es algo así como una rueda de la fortuna en la que los partidos políticos acomodan sus fichas para determinar cómo ganar una contienda con quien ellos determinen, que en la mayoría de las ocasiones termina en la repartición de espacios en la llamada partidocracia, algo que justifica y legitima al pueblo, pero no es para el servicio del pueblo.
Pero cada vez se ajusta mayormente la sociedad de la comunidad a sus requerimientos y mire, cuando hablamos de partidocracia no se puede dejar de ver a los tradicionales y nuevos institutos políticos. Porque dirá usted que Morena es aparte, pues no, ya es del clan de los mismos, solo tiene que ver el mapa nacional como andan y mire no le piden nada al pan, PRD o el mismo PRI.
Pero no levante la ceja, no crea que es una crítica al viento, si usted es de Morena solo tiene que recordar, sobre el diputado federal si es del Distrito Federal I, hasta allá hasta Molango, donde delimita los municipios que lo integran, para los incrédulos, esperamos que en estas propuestas que habrán de ser para legisladores lleven representantes indígenas, que no tengan acusaciones de abuso contra los pueblos originarios, de hurto, sino de mucha solvencia moral, eso se los habrá de reconocer la sociedad.
Por eso ningún instituto político se escapa de acuerdo a lo que dice el gobernador indígena de San Felipe Orizatlán Justino Hernández Amador, ellos esperan como organización que los perfiles que presenten tengan identidad con la comunidad, que reflejen el interés porque la comunicación, la articulación sea directa con la gente más vulnerable. Yo quisiera ver diputados realmente considerando sino su gasto de su quincena, si más que eso entregando un modelo de servicio en medio de la pandemia, porque para los actuales legisladores también les cayó “como anillo al dedo” la pandemia.
Y es precisamente San Felipe Orizatlán, Felipe Ernesto Lara Carballo, que desde sus despensas previo a la campaña por la alcaldía ya nadie supo nada de él, luego salió que es amigo del gobierno del estado y que inauguró calles, pues bueno, ya se vino al distrito el plurinominal, nadie sabe si se volverá a registrar por esta misma vía, pues cuando alguien se sube al poder ni santo padre lo baja.
Por otro lado, Adela Pérez Espinosa, entendemos la circunstancia de la contienda política, lo que no entendemos es que el discurso se desvanezca, pues los legisladores en las buenas y las malas deben estar listos para seguir trabajando por la gente y también que esa representación mantenga el puente de comunicación, pero ni eso.
¿Y la diputada indígena del Distrito de Huejutla Doralicia Martínez Bautista? Nuestra diputada del distrito porque lo es, aunque a algunos les pese aceptarlo, ella ganó en ese momento único, que nadie sabe si se habrá de reelegir o si Morena tiene listo a Gelasio Velasco, porque el reto dependerá de la labor de los legisladores que representan a la región tanto en la federal como en la local. Hoy la gente valora, evalúa, considera el desempeño político de quienes ocupan el cargo.
Es decir, les llegó la hora a nuestros legisladores federales y locales de rendir cuentas, de ponerse a disposición de la sociedad, sin ningún evento de rendición de cuentas, de números productivos en gestiones paralelas a su gestión, pues veremos como toma la sociedad su labor, no hay manera de maquillar nada todo lo que construyeron en pro de la gente pues se verá.
Lo que es cierto es la exigencia que hace hoy el pueblo de valorar a quienes les representaron, por otro lado pues el exigir que vayan candidatos con identidad en su habla, para mejor comunicación, pues se supone que ya sucedió con Adela. Pero el reclamo es fidedigno en este momento de definir candidatos, que tengan identidad con la mayoría de los habitantes y una particularidad es su comunicación.
Si bien un candidato indígena en la ley electoral es justificable, porque en esa ley existe la inclusión y por supuesto acertada, lo que la gente de la comunidad se refiere que se genere el puente de comunicación, que la representación sea sensible, que se entienda la exigencia de la Gubernatura Nacional Indígena. A buen tiempo destaca algo que implica esta necesidad de conectar la definición del candidato con la identidad del pueblo náhuatl.