2026-02-01 23:30:01
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De la flor de caña: El aguardiente.

Huejutla, Hgo.- Es Huejutla el “Corazón de la Huasteca Hidalguense “, por su gran influencia a nivel regional, no sólo de los municipios hidalguenses sino de los veracruzanos y potosinos colindantes.  Esta interacción ha sido por  demás muy positiva.  Su crecimiento ha sido exponencial pero muy desordenado, son ya muchas las administraciones municipales que ha tenido y han quedado a deberle a los ciudadanos un verdadero desarrollo, un desarrollo real que como se ha dicho en otras ocasiones se traduzca en un verdadero bienestar para los hogares huastecos.

De los presidentes municipales podemos hacer una gran lista, desde el profesor Eustaquio Olivares Flores o Don Efraín Zuñiga, de quien se cuenta que fue el iniciador de la pavimentación de Huejutla, con tanto entusiasmo que la primera calle pavimentada, se hizo sin drenaje, utilizando los bultos de cemento que se cobraban como multa a quien infringía el Bando de Policía y Buen Gobierno, casi siempre detenidos en día domingo, en el tianguis tradicional que se hacía desde la Plaza 21 de Mayo hasta la Plaza del Reloj, ocupando las calles adyacentes. Eran esos días en que los lunes los policías municipales sacaban a limpiar la plaza, a los detenidos por distintas causas, los cuales ayudados por una “parihuela”, herramienta rústica hecha con dos palos de madera y un tramo de costal, sostenida por las manos de dos personas, hacía las veces de carretilla o carrito recolector para la basura; era todo un espectáculo pasar por la plaza y observar esas escenas, ya que los detenidos desesperados por la resaca o “cruda”, esperaban un  momento de distracción de los policías municipales y en muchas ocasiones salir corriendo por una esquina, dejando tirada la “parihuela “ huyendo del lugar.  Muchos de ellos después eran encontrados tomando aguardiente de nuevo, cerca del alambique, la fábrica de aguardiente de Don Felipe Rendón Mercado, cuyo producto logró un buen prestigio y hasta la fecha, ya en otra ubicación, sigue fabricándose, ahora es el profesor José Antonio Rendón Arvizu quien se encarga de preservar la tradición familiar. Es importante mencionar que el actual expendio de aguardiente se ubica a unos metros de la casa donde vivió Don Felipe y su familia, en la calle Nuevo León, junto a la entrada al Viejo Rastro Municipal; precisamente en la acera contraria a la famosa tienda Elektra, ahí los atiende personalmente el muy conocido profesor Toño Rendón.

Recuerdo muy bien la gran amistad de mi abuelo con Don Felipe, la cual iba más allá de la relación comercial que tenían, ya que parte de la materia prima utilizada en la fábrica de aguardiente, mi abuelo se la vendía, pues en sus terrenos cultivaba la caña de azúcar y en la temporada de Semana Santa, durante la “molienda” producía el pilón o panela del cual se obtiene, ya bajo otro proceso físico químico el aguardiente y el refino. Del proceso no conozco mucho pero me tocó conocer un alambique, que estaba instalado a la orilla del Río Huejutla conocido como La Morita, precisamente dónde hoy está una base de transporte público colectivo que va para Jaltocán, donde inicia el Puente Vehicular de la Calle Sonora. Ahí se podía ver el serpentín de cobre o bronce donde por medio del calor y el enfriamiento se producía el aguardiente que se almacenaba en tambos metálicos, para un mejor manejo.  En la Huasteca Hidalguense el aguardiente se sigue produciendo, lo hay de muy buena calidad, varias fábricas se localizan en San Felipe Orizatlán como la de Rafael Zuviri, en Tehuetlán la de Miguel Martínez y otra sobre la carretera federal México-Tampico, de la familia Meyer, en el lugar llamado El Suspiro; donde ahora no se produce solamente aguardiente sino una gran variedad de vinos o “curados”, de distintas frutas, dónde sin lugar a dudas las más famosas y preferidas por la gente son de jobo y mora.  

Don Felipe Rendón Mercado inició en este oficio con el señor Octavio Zuñiga en San Felipe, tierra de alambiqueros, se casó con su esposa Nicanor Arvizu Méndez, originaria de ese mismo lugar. Antes de que llegara la carretera federal a la Huasteca, el producto se transportaba a lomo de mulas, desde aquí se enviaba a distintos lugares de la República, a Tamazunchale, a Pachuca pero principalmente a los puertos de Tuxpan y Tampico.  Hoy en día quien visita Huejutla no puede sustraerse a probar y disfrutar principalmente de sus ricos vinos artesanales, para nuestros paisanos que viven en otras ciudades no deja de ser motivo de compra obligada el regresar a su lugar de residencia con ellos para disfrutarlos y al menos de esa manera transportarse por el tiempo, recordando su cuna, esta hermosa tierra que los vió nacer.

Cuántas historias y anécdotas hay en la mente de los huejutlenses, las mías son unas cuantas, pero contarlas aquí me llena de satisfacción y orgullo por ser oriundo de una tierra bella, hermosa, bravía y cálida; que como decía Don Nicandro Castillo: “¡Para hablar de las Huastecas hay que haber nacido allá!”. Y un servidor, orgullosamente nací aquí, bajo un cielo azul transparente  respirando el aire fresco, mojándome bajo la lluvia, escuchando el canto de sus aves y viviendo feliz en una tierra de la que muchos extranjeros y foráneos se enamoraron para no irse jamás.

Colaboración de Kalli Arahv para Zunoticia.

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