Huejutla, Hgo.- Hablar de comunicaciones y de transporte no se pueden concebir como temas separados, en ningún lado, en ningún momento pues ambos están íntimamente relacionados. La Huasteca de los años cincuenta estuvo un paso adelante en ese tema, llegó a tener enlace vía área con la capital de la República y el Puerto de Tampico; de eso ya hemos hablado aquí. En principio, al igual que en muchos lugares, el hombre se movía en caravanas caminando, en otras usando como medio de transporte animales, desde caballos, mulas, llamas o camellos en distintas culturas del mundo.

Mi padre, desde pequeño, cuando tenía ocho años inició en el oficio de arriero acompañando a mi abuelo, llevaban y traían distintas mercancías a lomo de las mulas por caminos de herradura que comunicaban a Huejutla con Tamazunchale, Meztitlán y Tantoyuca. Los automóviles y camiones no habían llegado aún pues no se tenían carreteras pavimentadas. Escuché alguna vez hablar sobre la famosa troca de Don Augurio, que prestaba el servicio de transporte por esos caminos de terracería sin engravar que en tiempo de lluvias, convertía en una verdadera odisea la travesía para llegar a Tantoyuca o a Tamazunchale.
Con la llegada de la carretera a Huejutla en 1968 y después con la desaparición del servicio de transporte aéreo que se prestaba en la ruta Tampico-Huejutla-México inició la era del transporte terrestre en la Huasteca.
Pronto hubo empresas que quisieron incursionar en esta actividad, de las que yo recuerdo puedo enumerar a varias: Líneas Unidas a la Sierra de Hidalgo, Autobuses Verdes, Autobuses México-Tuxpan-Tampico y Autobuses de Oriente. Más tarde llegaría el Grupo Estrella Blanca, que absorbió a las empresas de segunda clase convirtiéndose en MTT México-Tuxpan-Tampico) primero y después en ABC (Autobuses Blancos Coordinados). Paralelo a todo esto también aparecieron los primeros autos de alquiler, taxis de sitio o de ruta, los cuáles prestaban sus servicios en esta cabecera municipal con destinos hacia Tehuetlán, Atlapexco, Huautla, Jaltocán y San Felipe Orizatlán. Eran los primeros años de la década de los setenta, los taxis tenían su base en la Plaza 21 de Mayo, junto a las viejas palmeras, donde estaba originalmente el hasta bandera. Ahí los pioneros de este servicio, de quienes recuerdo sus nombres, Librado Flores Rivera, Delfino Guzmán Azuara, los hermanos José y Francisco Martínez Lugo, Gregorio Zamora Palafox, Félix Razo, entre otros; estacionaban sus coche, de distintas marcas y modelos, desde los Falcon o Maverick, hasta los Chevrolet o Dodge, similares a los famosos “cocodrilos “, todos ellos con motores de ocho cilindros con los que prestaban el servicio. Poco a poco el pueblo fue creciendo y con ello sus necesidades, de unos cuantos taxis aumentó hasta casi trescientos cincuenta unidades en la actualidad. Es necesario precisar que los primeros taxis estuvieron debidamente autorizados y concesionados.
Pero no todo el transporte era a través de los taxis, también existió una empresa de autobuses foráneos que comunicaba a Huejutla con Tamazunchale, Transportes Rivera quiénes en cada viaje realmente vivían una aventura, derivada de lo agreste del terreno y las condiciones climatológicas. De éste lado, quien emprendió el riesgo por comunicar, trasladar a personas y a sus mercancías fué Don Carlos Fayad Orozco que con sus Transportes Huastecos daba servicio desde Huejutla a Atlapexco y Huautla. Algunos particulares pudieron adquirir en esos tiempos algún vehículo, casi siempre para el trabajo, donde la elección natural eran las camionetas pickups o de tres toneladas, los coches eran muy escasos aún. Por medio de los financiamientos que Banrural otorgaba, algunos ejidos pudieron comprarse algún camión, entre ellos Rancho Viejo, Chalahuiyapa, Los Parajes y Santa Catarina un autobús. Cuando se creó la Unión Regional de Ejidos y Comunidades de la Huasteca Hidalguense, otros más pudieron tener al menos una flamante camioneta de redilas, que era utilizada tanto para transportar sus mercancías o cosechas como a las personas. Era ya la década de los ochenta. Yo ingresé a la secundaria en 1982, muchas veces me tocó viajar desde mi colonia, allá por el Cbta 5 hasta mi querida ESFHAR, en el camión de redilas marca Ford, modelo 80 que conducía con una tranquilidad pasmada un señor a quien solo recuerdo como Don Pedro. ¡Ah!, pero eso únicamente si el día amanecía lluvioso porque lo cotidiano era caminar hasta la escuela. No existían aún rutas urbanas en el pueblo.

El crecimiento del transporte público y privado se dio con la introducción de las camionetas “americanas “, allá por los años 88, 89 y 90. Esa apertura se dió gracias a la administración del Presidente de la República, en ese entonces Carlos Salinas de Gortári; de tal manera que era muy común encontrar vehículos sin regularizar con placas extranjeras en las calles de esta ciudad. Después de los estragos causados por el Huracán Diana, se creó la Colonia Parque de Poblamiento Solidaridad, y con ello la primera ruta urbana local, que inició sus actividades prestando el servicio con modernos microbuses, que competían con las pequeñas camionetitas pickups extranjeras que daban el servicio irregular desde el Mercado Municipal, primero al 84.º. Batallón de Infantería y después hasta la Colonia mencionada. La creciente demanda hizo que de la misma manera, en otras colonias se pusieran a funcionar de la misma manera otras rutas de transporte, casi todas irregulares. Éste mismo fenómeno se replicó en los ejidos y comunidades, donde se consolidó lo que ahora conocemos como Transporte Público Mixto Rural, que en sus primeros intentos de organización en busca de la certeza jurídica, estuvieron liderados por Don Santiago Rivera; también dirigente en alguna ocasión de la Asociación Ganadera Local. De ahí en adelante, surgieron organizaciones de transportistas en casi todos los municipios de la Huasteca Hidalguense, algunas de las cuales subsisten hasta la fecha. En la modalidad del servicio público individual, dos organizaciones son las que agrupan a la mayoría de los concesionarios y permisionarios, la Federación de Uniones de Trabajadores del Volante, FUTV, representada desde sus inicios por José Martínez Lugo; la Sección 57, del Sindicato de Permisionarios de la Confederación de Trabajadores de México, CTM, por sus siglas dirigida por Carlos Franco Flores durante muchos años y en menor escala la Federación de Trabajadores del Volante de Hidalgo, FTVH, de menor antigüedad y dirigida en un principio por Vicente Hernández Baltazar. Y por supuesto también existe una organización de choferes y operadores de taxis, la CHUH, Choferes Unidos de la Huasteca que dirige Javier Franco.
Para los años en que ya se tenía pavimentada la carretera a Tamazunchale, se creó una empresa de transporte que se llamaba Transcam (Transportistas del Cambio), afiliada a la UNTRAC y la Confederación Nacional Campesina, la cuál comunicaba las tres Huastecas, desde Jacala en Hidalgo, pasando por Tamazunchale, S L.P., San Felipe Orizatlán, Huejutla en Hidalgo hasta Tempoal en el estado de Veracruz. Un día, así de pronto dejó de operar.
Pero la Huasteca Hidalguense no dejó de estar comunicada con el resto del país sino al contrario, el transporte público foráneo creció con la llegada a esta plaza de Transportes Vencedor, que absorbió a Transportes Rivera además de sus filiales Autonaves Potosinas, Ómnibus de Oriente y Transportes del Norte de Veracruz que dan servicio desde Huejutla hasta Guadalajara, San Luis Potosí, Monterrey, Matamoros, Tampico y Reynosa.
Mención aparte merece Autobuses de Oriente, ADO, que en un principio tenía una pequeña terminal en pleno centro de la ciudad, en la esquina de la Avenida Juárez e Hilario Meníndez, que era atendida por el conocido Don Valentín Oviedo, actualmente se ubica con modernas instalaciones en el Boulevard Central y comunica a la Huasteca con Pachuca, México, Tampico, Poza Rica, Jalapa, Reynosa y Matamoros. Podemos seguir hablando de la historia del transporte en esta ciudad, pues el tema es muy extenso porque no únicamente se trata de movilizar a las personas sino también a mercancías, maquinaria y equipos, lo que si es necesario es expresar que el desarrollo urbano de Huejutla exige ya una mejor infraestructura, desde una verdadera Terminal Central de Autobuses Foráneos y una funcional Central de Abastos. Éstos son temas que van coaligados y a todos deben interesar. Mi exhorto es para que iniciando con la administración municipal se promueva y gestionen los recursos necesarios para hacer realidad esta demanda tan necesaria. A los pioneros del transporte terrestre nuestro agradecimiento por ese emprendimiento, porque bajo circunstancias adversas iniciaron con una actividad que trajo muchos beneficios y que ahora nosotros disfrutamos. La tarea es consolidarlo, las condiciones son más favorables, el desarrollo real depende del esfuerzo de todos. No queda más que hacerlo. Mientras tanto sigamos caminando juntos.
Colaboración de Kalli Arahv para Zunoticia.