Por Salvador Altamirano/Zunoticia
Huejutla, Hgo.- “Momentos después de escucharse los disparos y ver caer herido de muerte a Antonio Reyes Cabrera “El Tordo”, se le vio salir montado a caballo de la caballeriza de una casona que estaba enfrente de la presidencia municipal”
Comentan personas de mayor edad y familiares de ya fallecidas, que recordar el Huejutla del ayer es volver a sentir el hastío de una existencia tranquila reglamentada por los oficios religiosos, y en el quehacer cotidiano, levantarse al brotar el alba y acostarse al caer el crepúsculo, sin embargo, entre los fragmentos de la historia hay también momentos trágicos.
Se ubica entre las calles Velázquez Ibarra y Nicandro Castillo, en la cercanía de la Zona Centro, una calleja que en fecha contemporánea, a solicitud de sus habitantes, fue denominada por un sacerdote “Rincón del Ángel “, a la que por muchos años se le conoció como “Rincón del Diablo”

Refieren que en ese lugar vivía un individuo llamado Juan José de la Rosa, a quien apodaban el “Diablo”, quien fue un asesino a sueldo cuya fama ha trascendido en la historia por haber matado al héroe local, Antonio Reyes Cabrera.
Fue asesinado -agregan-, del segundo de los balazos que se escucharon, los cuales provinieron de una casona que se ubicaba enfrente de la antigua Plaza de la República, hoy histórica 21 de Mayo. “Aún recuerdo -expresó un cronista en un acto cívico-, antes de que derribaran la casona, el broquel de la ventana en donde el Diablo de la Rosa colocó el cañón del fusil para no errar el disparo…”