• Es un día importante, en unas horas el mandato de las mayorías se materializa en el recinto de palacio estatal, designado para la toma de protesta del gobernador Julio Ramón Menchaca Salazar, y con ello la esperanza de miles de familias de Hidalgo, va tomando forma de realidad.
• Estamos hablando de que Hidalgo dio la confianza a un nuevo formato de gobierno, una nueva ruta de construcción social, de la que se espera un cambio radical en la forma de ver y atender las regiones del estado.
• La apuesta parece estar situada en la confianza hacia atributos que ha mostrado Julio Menchaca, como, por ejemplo, el conocer la distancia entre el poder político y la masa social más humilde que busca a un gobernador cercano, que sepa ponerse en los zapatos de los demás.
• Hidalgo no es todo puentes, pavimento, obra pública como carreteras, escuelas dignas, médicos y clínicas, si bien todo eso necesitamos, también un gobernador que sea más cercano a las causas populares.
• Que no sea un gobernador cuyo equipo le cuente historias fantásticas, la realidad está en la brecha de los más pobres, aquellos que solo conocen al gobernador por redes sociales o porque una publicidad digital alcanzó un celular comunitario cuyos diez pesos de saldo ese día le permitió saber la noticia.
• Pachuquitla, Acanoa en Xochiatipan, por nombrar dos de las muchas lejanas que hay, Xoxolpa, Crisolco o Mangocuatitla, allá donde ni carretera hay y que cuando hay que ir es un día para llegar a Yahualica cabecera.
• O en Huautla, en donde el olvido para los caminos más alejados parece un sueño de miles de familias que entre el agua se trasladan para que los niños lleguen a la escuela. Eso y muchas historias más de clínicas de salud cerradas, no hay el doctor, no hay medicamentos y en otros espacios simplemente ya no hay jóvenes, solo gente mayor que cuida nietos por que sus hijos andan trabajando para comer.
• Miles de historias se tejen en las comunidades de nuestra querida huasteca, ciudadanos con potencial, jóvenes profesionales que se han quedado con la ilusión de cambiar la historia de su familia, que busca ser parte de la construcción social.
• La huasteca y sus señoríos o caciques del poder económico y político, los del control para saciar sus intereses y no la de nuestros ciudadanos. Tiene que haber esa brecha mayor en la conciliación del esquema de crecimiento comunitario y autosuficiencia alimentaria, la gente espera el desarrollo comunitario, libertad e igualdad de condiciones para el trato del gobernador, que conozca al Hidalgo profundo, el Hidalgo desconocido, el desigual.
•• Se frotan las manos los hombres del negocio o administradores de la pobreza, los dueños de las grandes obras e inversiones esperando que sean ellos los depositarios del favor de ayudar al pueblo, así como ha sido siempre, en la misma forma como ha tenido trato la huasteca, la gente dependiendo de la bondad del dueño de las conciencias para controlar y desplazar cualquier intento social que les dé libertad a los de abajo.
•• ¿Qué quiere el pueblo? ¿Alguien se lo ha preguntado? Porque llegó la Cuarta Transformación y los principios ideológicos y filosóficos son muy claros, primero los pobres, no robar, no mentir y no engañar al pueblo.
•• El pueblo bueno, el pueblo sabio, que tiene conciencia y que su historia está ligada a la esperanza, y en la mayoría de las veces viviendo en la desesperanza, solo de la bondad del campo, de la amistad del ave del campo, del árbol frutal o del animal del patio de corral; llegó la hora de la Esperanza, no lo olvidemos ni por un instante; hasta verlos sonreír.
