Por Salvador Altamirano/Zunoticia
Huejutla, Hgo. – Según la tradición, el primero de noviembre es el “Día de Todos los Santos”, fecha en que llegan las almas de los niños fallecidos a sus hogares; y el dos, “Día de los fieles difuntos”, en que arriban las de los adultos.
Ante la proximidad del “Día de Todos los Santos”, hoy, desde muy temprano en el Tianguis de Xantolo se escuchaba por doquier, lejos y cerca, el peculiar sonido de un silbato de barro llamado “cocohuilo”, accionado por niños y adultos que los ofrecen en puestos ocasionales de productos alusivos al “Día de Muertos”.
Refieren las personas, que con este tipo de flauta que tiene diversas formas muy atractivas: pájaro; caballito; tortuga; cerdito; carrito y calabaza, se llama a las almas de los niños que han fallecido, por lo que es muy adquirido en fecha previa a la celebración.

Quien responde al nombre de Rogelio Pérez Castillo, enfatizó que el cocohuilo, aunque ahora los hacen de diferentes formas, el tradicional es un “pájaro”, que representa la llegada de los niños muertos a los que en vida fueron sus hogares.
Para concluir, comentó que de igual manera el cocohuilo simboliza a los juguetes que en vida fueron del infante difunto, por lo que es infaltable en los altares de Xantolo, y se le conoce -dijo-, como “Silbato de Todos los Santos”.