Por Salvador Altamirano/Zunoticia
Atlapexco, Hgo.- Entrevistado en torno a los caminos reales que antaño habían en la región, don Ponciano Flores Pérez, cronista de la población, explicó que, eran angostos con dificultad y peligro para transitarlos, por lo que para arribar a Huejutla se hacían tres horas a caballo.
Subrayó que, de manera particular recuerda uno de herradura que muchos lo consideraban una vereda, el cual conducía a la población de Huautla, “era una subida muy prolongada, en donde en un tramo era muy difícil pasar porque una peña muy grande medio obstruía el paso, por lo que fue destruida con dinamita, por eso a la cuesta desde entonces se le conoce como “La piedra coheteada”.
Rememoró que, a propósito de ese hecho, Daniel Salazar Fernández compuso un huapango que fue grabado precisamente con el título de “La piedra coheteada”, pero el nombre original es “La emboscada”, que el autor le compuso a su padre, Simón Salazar, a quien asesinaron en ese camino, pero no por frustraciones de amores, como dice la letra de la melodía, sino por supuestas rencillas personales, ya que el verdadero motivo nunca se supo.
A pregunta expresa, explicó que, el huapango refiere que la tragedia se suscitó por un “amor correspondido que un habitante de Atlapexco tenía en Huautla, y que, al bajar una noche de visitar a su amada por ese camino, fue emboscado y asesinado por su rival. Pero esa historia -aclaró-, el autor la inventó para darle más vida y resonancia a la canción.
Para finalizar, Flores Pérez comentó que, fue allá por 1960 cuando se empezaron abrir las carreteras actuales, primero la de Atlapexco – Huejutla, y posteriormente, Atlapexco-Huautla.