Por José Luis Romero Ruiz/Zunoticia
Huejutla, Hgo.- La familia De la Rosa lleva más de cincuenta años elaborando el Zacahuil para eventos sociales, políticos o simplemente para la venta al público, que abarrota cada domingo el Mercado municipal, para degustar de esa delicia culinaria.
El Zacahuil (es un tamal grande) y la palabra proviene del idioma Náhuatl: Zacatl, que significa “Envolver” y Huilotl que significa “Tórtola”; el modo de preparación es que se revuelve el maíz (martajado) con chile color y carne de cerdo y de pollo, se envuelve con hojas de plátano y se introduce en un horno de leña a 360 grados y se deja cocer de 10 a 12 horas.
La familia de la Rosa, encabezada por Don Fortunato de la Rosa (q.e.p.d.), inició la elaboración del Zacahuil y la producción de este rico platillo lleva más de 50 años de alimentar a los paladares más exigentes, tanto de la región como de otros estados e incluso países que visitan a la Huasteca hidalguense.
El negocio familiar ha pasado de generación en generación, ya que la señora Eliezer de la Rosa Lorenzana continuó con la tradición familiar y ahora la señora Yazmín Flores de la Rosa sigue con la tradición familiar de preparar y vender el delicioso Zacahuil en los pasillos del Mercado municipal de esta ciudad.
Cuenta la leyenda que, en el año 1468 la Huaxtecapan fue conquistada por las huestes de la “Triple Alianza”. La gran Tenochtitlán era gobernada por Moctezuma, quien designó a un recaudador tributos de los pueblos sojuzgados en la región, un “Calpixque” (mayordomo) llamado “Quimichtlin” (Ratón), quien cometió todo tipo de abusos en contra de las mujeres Huastecas.
Cuando los Huastecos se enteraron de que, los Tarascos de Michoacán habían derrotado a los poderosos Mexicas, hicieron prisionero al perverso “Quimichtlin”. Ansiosos de vengarse por los abusos y crueldades, lo mataron y desollaron y lo envolvieron con masa martajada y enchilada (maíz molido en metates), lo cubrieron con hojas de plátano, hicieron un hoyo en la tierra, lo llenaron de piedras y lo cubrieron con brazas y cuando consideraron que estaba bien cocido lo sacaron y lo repartieron en pequeñas porciones entre las mujeres que habían sido ultrajadas por el cacique Calpixque Mexica, según para lavar su honra; esa es la historia del Zacahuil.