Por Salvador Altamirano/Zunoticia
Huejutla, Hgo.- Refieren crónicas locales, que en el Huejutla del pretérito había lavaderos públicos en cada uno de sus cuatro barrios, los cuales eran centros de reunión social.
Donde las mujeres de la localidad no solamente acudían a lavar ropa, nixtamal y utensilios, sino también a ponerse al día, mientras realizaban sus labores, de todo lo que acontecía en el pueblo.
Al respecto, quien dijo responder simplemente al nombre de María, rememoró que era una niña cuando acudía con su madre al lavadero público de Tecoluco, el cual era un importante sitio de reunión de mujeres, donde a diario había “sustancioso trasiego” de información, chismes y chascarrillos.
Subrayó que también ahí se lavaban “trapos sucios”, en sentido figurado, pero se tenía mucho cuidado al hablar de sultano o perengano, en especial -dijo-, cuando había “ropa tendida”, coloquialmente hablando, al referirse a la presencia de personas no confiables.
Para finalizar, comentó que, ahora que solamente quedan vestigios de aquellos históricos lavaderos públicos de antaño, los cuales se observan en el Barrio de Tahuizán y Tecoluco, en cuyos ríos corría agua limpia y cristalina, que mojaban las risas de las mujeres al enterarse de los acontecimientos.