Por Enedino Hernández Alonso / Zunoticia
Huejutla, Hgo.– “La violencia se ha incrementado de manera constante tanto en el país como fuera de él, una realidad que debe llevar a una profunda reflexión social”, señaló el vocero de la Diócesis de Huejutla de Reyes, Jesús Morfín Cartagena.
El sacerdote expresó que, este fenómeno tiene diversas causas y consideró que en muchos casos, la violencia se genera desde los propios hogares y comunidades, donde se normalizan conductas agresivas que posteriormente se reproducen en otros ámbitos de la sociedad.
“Tal vez nosotros mismos la provocamos, cuando permitimos que en la familia o en la comunidad exista violencia, también hay personas que viven de ella, quienes roban, extorsionan y buscan obtener dinero de manera fácil”.
Jesús Morfín Cartagena, subrayó que, es obligación de las autoridades garantizar la seguridad de la ciudadanía, comenzando por el ámbito municipal, con cuerpos policiacos que actúen con honestidad, no se presten a la extorsión y se enfoquen en proteger a las familias y atender los casos de violencia.
Asimismo, destacó la responsabilidad que tienen los padres de familia de fomentar la paz en el hogar y educar a los hijos en valores, a fin de evitar que respondan con violencia en la escuela o en su trato cotidiano con los demás.
El vocero de la Diócesis hace un llamado a las autoridades municipales para impulsar con mayor fuerza el deporte entre niñas, niños, adolescentes y jóvenes, al considerarlo una herramienta fundamental para la convivencia, la comunicación y la prevención de conductas violentas.
Advierte que, de no atenderse esta problemática, la sociedad podría caer en una espiral de violencia cada vez más grave, en la que todos resultarían afectados “falta mucho por hacer para combatir la violencia, y esto debe iniciar desde el hogar, continuar en la familia, extenderse a las autoridades y a la sociedad en general”.
Finalmente, exhorta a la población a buscar acciones cotidianas que contribuyan a erradicar la violencia, incluso en situaciones simples como el respeto al prójimo en la vía pública, al considerar que pequeñas actitudes pueden marcar la diferencia en la construcción de una sociedad más pacífica.