2026-01-31 23:29:58
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Dios purifica las intenciones y hace a las personas más humanas, humildes y auténticas: Pbro. Bonifacio B.

Por Karen Rivera/Zunoticia

Huejutla de Reyes, Hgo.- Con un mensaje de esperanza, consuelo y compromiso cristiano, la comunidad católica de Huejutla concluyó el mes de enero e inició febrero, encomendándose al poder de Dios y a la Divina Providencia, durante la celebración eucarística dominical.

Bonifacio Bautista Hernández, presbítero del Santuario de la Virgen de Guadalupe, durante la misa, proclamó el Evangelio de las Bienaventuranzas, recordando que “Dichosos los que lloran, los que sufren, los que tienen hambre y sed de justicia, los misericordiosos, los limpios de corazón, los que trabajan por la paz y los perseguidos por causa de la justicia”, pues, todos ellos recibirán el consuelo y el reino de Dios.

En el mensaje invitó a los fieles a alegrarse aun en medio de la adversidad, confiando en que su recompensa será grande.

En referencia al Salmo 145, se reflexionó sobre la importancia de ser grandes de espíritu, es decir, personas que se dejan iluminar por Cristo y que, desde la oración, se solidarizan con el sufrimiento propio y el de los demás.

Se reconoció que existen múltiples realidades de dolor en la comunidad: enfermedades, carencias económicas, falta de alimento y vestido, así como problemas emocionales y espirituales, ante ello, se destacó el valor de acompañar, ayudar y servir, como se hace en la familia, la escuela, el trabajo y la comunidad, apoyando a quienes más lo necesitan y acompañando a las familias que han perdido a un ser querido.

No obstante, el mensaje central exhortó a revisar las motivaciones del corazón.

A la luz del Evangelio de San Mateo, se enfatizó que las buenas obras deben realizarse con el sello de Jesús, no por conveniencia, interés personal o reconocimiento, sino por amor a Cristo y al prójimo.

Asimismo, se recordó el llamado del profeta Sofonías a buscar la justicia y purificar el corazón.

Se subrayó que, la misa es un espacio de transformación interior, donde Dios purifica poco a poco las intenciones y hace a las personas más humanas, humildes y auténticas, aunque en ocasiones no se perciban cambios inmediatos, la fe fortalece y renueva la vida de quienes perseveran.

Finalmente, se retomó el mensaje de San Pablo a los corintios, invitando a vivir como una verdadera familia de Dios, tratando a cada persona como hija e hijo del Señor y construyendo una comunidad basada en la justicia, el bien y el servicio.

Como signo de fe, se realizó el descenso de la segunda veladora bendecida durante la misa de Año Nuevo, simbolizando la luz de Jesús que continúa iluminando el caminar de los creyentes.

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