- Autoridades y vecinos de Cuachiquiapa dan “ultimátum” a propietario de bar para que retire su negocio de la comunidad, “aplicaremos usos y costumbres”, aseguran.
Huejutla, Hgo.- Antonio Ramírez Hernández, Delegado Municipal de la comunidad de Cuachiquiapa, perteneciente a este municipio, acompañado por una veintena de vecinos de la misma localidad, acudió ayer por la tarde a dar un “ultimátum” al propietario de una cantina denominada “Bar-Bazul” ubicada en ese sitio, a fin de que a la brevedad sea cerrada y se retire del lugar, de lo contrario actuarán conforme a los usos y costumbres de los habitantes.
En entrevista, el delegado de Cuachiquiapa indicó que la cantina referida fue instalada en el acceso a su comunidad sin la aprobación de las autoridades y vecinos, quienes están más que molestos por todos los problemas que ha generado, entre ellos la división del pueblo y el incremento en el consumo de alcohol entre los jóvenes.
“Sabemos que ahí se vende alcohol a menores de edad, además, cuando los chamacos y adultos ya se encuentran borrachos comienzan las ofensas a la gente que pasa cerca, constantemente hay peleas y a las mujeres les faltan al respeto, a quienes nos oponemos a que continúe trabajando, nos han amenazado de muerte y por eso pedimos la intervención del presidente municipal”, señaló el delegado del pueblo.
Al respecto, se conoció que una persona que responde al nombre de “Dionisio”, rentó un terreno con casa a un vecino de Coacuilco para abrir una tienda de abarrotes, sin embargo, al cabo de unas semanas en el mismo lugar comenzó a vender bebidas embriagantes para consumo en el mismo sitio, convirtiéndose abiertamente en una cantina en la que se escucha música con elevado volumen a altas horas de la noche y madrugada.
De conformidad con la versión del delegado municipal, el terreno es propiedad de Luis Vargas Hernández, un vecino de Coacuilco que no radica en Cuachiquiapa pero que ya fue notificado de lo que acontece, y que según se dijo, habría aceptado pedirle a su inquilino cerrar el negocio, pero a más de dos meses de eso nada ha ocurrido y la molestia de los habitantes se ha incrementado a grado tal, que amenazan con cerrar ellos mismos el local y derribar la propiedad.
Por su parte el propietario del bar alegó en su defensa tener permiso para trabajar como tienda de abarrotes y cantina por parte de los departamentos responsables, e incluso dijo de un funcionario de nombre Edgar Vargas, a quien en ese momento se le hizo una llamada telefónica para verificar la información, respondiendo este último “desconocer sobre esos permisos y no saber quién es Dionisio”.
En ese sentido, Edgar Vargas Castelán convocó a las autoridades y vecinos del pueblo, así como al propietario del bar para reunirse este día en la alcaldía a las 9 de la mañana, a fin de aclarar el asunto y proceder conforme a derecho corresponda, indicando el funcionario municipal que para extender un permiso de ese tipo siempre es indispensable que las autoridades de la comunidad estén de acuerdo, lo cual en este caso no es así.
Por León Eduardo Fernández Huesca