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LA CUNA DE DON NICANDRO CASTILLO PERDIDA EN EL TIEMPO Y VEGETACIÓN

  • A propósito de la próxima conmemoración del 107 años de su natalicio.

Huejutla, Hgo.- Perdido en el tiempo y exuberante vegetación, en las estribaciones de la Sierra Madre Oriental, en la Región Huasteca de Hidalgo, como si estuviera dibujado por las diestras manos de un connotado pintor, se encuentra XOCHIATIPAN, nombre que en voz náhuatl significa “Flor sobre el agua”, atractivo pueblecito que fue “cuna”  de quien fuera el compositor más prolifero del género del huapango.

No obstante el avance del incontenible progreso y figurar musicalmente en el mapa del mundo, Xochiatipan es aún un apacible pueblo que ostenta ese aire de romanticismo y tranquilidad que tienen aquellos lugares marginados donde parece que el tiempo se ha detenido, en este caso, en el año de 1914, donde el 17 de marzo nació José de Arimetea Patricio Nicandro Castillo Gómez, el canta autor que comercializó el “son huasteco” y lo dio a conocer en todos los países del hemisferio.

Fue hijo de don Odilón Castillo Ruiz y la señora Amalia Gómez Siverio. Desde pequeño se aficionó por la guitarra con el afán de interpretar los sones huastecos originales, y fue así como surgió su inclinación por la música de su terruño, siendo “El Hidalguense” quizás la canción más representativa, en la que muestra con magnitud el placer por haber nacido en el Estado de Hidalgo.

En el transcurso de 76 años de existencia -falleció el 30 de julio de 1990 en la Ciudad de México-, dejó una huella imborrable tanto como intérprete y compositor, acuñando en el invaluable tesoro de la canción vernácula un aproximado de cien obras, entre ellas de los géneros del huapango, corridos y valses, entre otros, dedicadas al amor, a la mujer y, sobre todo, a la entrañable región en donde nació.

La primera canción de su extenso y gustado legado musical que todavía está vigente en nuestros días, se titula “Si yo pudiera”, publicada en 1938 e interpretada posiblemente por el trío de “Los Chinacos”. Entre las interpretaciones más destacadas se encuentran “Las Tres Huastecas”; “El Cantador”; “La Calandria”;”El Cuerudo”; “El Framboyán”; “Los Arrieros”; “El Huasteco”; “Huejutla” y por supuesto “Xochiatipan”.

Nicandro Castillo fue un viajero incansable, hombre de una sola pieza, sembrador de la amistad de la cual siempre hizo una gran verdad, sencillo y amable en su trato, y como buen huasteco fue dicharachero y extrovertido, amigo de quien quería serlo, se paseo igual que su música, libremente, amo entrañablemente a su tierra, a los campos.

En el libro titulado “Nicandro Castillo el hidalguense”, el autor, Enrique Rivas Paniagua, enfatiza que la lira de don Nicandro va más allá del sentimiento, la música y del amor a la tierra, si bien en esto fue un destacado creador, don Nicandro Castillo en otra mirada a sus letras, estas, son la crónica popular de la Huasteca, de una relación de hechos y de una narrativa escrita y musical que contiene abundantes datos de costumbres, nombres y tradiciones de lo nuestro, que con el transcurso del inexorable tiempo cobran validez histórica y documental, como cuando los abuelos narran cosas a sus nietos

Quien escribe este reportaje tuvo la oportunidad de asistir a un evento póstumo el 4 de agosto del 2002, que se llevó a cabo en el panteón de Xochiatipan, donde el presidente de la “Asociación Amigos de don Nicandro”, Reyes Flores Nolasco, refirió que “Cuando murió don Nicandro, no lo enterramos, lo sembramos y su semilla sigue fructificando”.

Cuanta verdad encierran esa palabras, porque nos consta que su semilla cayó en tierra fértil: huapangueros; bandas de viento; solistas y público en general que se deleita ya sea cantando, bailando o simplemente escuchando sus canciones, lo constatan.

La organización de este gran y por ende exitoso evento estuvo a cargo del comité de la “Asociación Cultural Flor Sobre el Agua”, que presidia el profesor Mario Bustos Escobar, en coordinación con la presidencia municipal cuyo edil era Diego Bautista Sánchez.

El precitado homenaje inició con un rosario en el Panteón Municipal, concretamente en la cripta de los hermanos Roque y Nicandro Castillo, posteriormente se les depositaron ofrendas florales  bajo las notas de varias de sus canciones interpretadas por los tríos de huapangueros “Alegría Huautlense” y “Hermanos Olivares”, alternando con  las bandas de viento “Primavera” y “Akatl”.

Prosiguió en el kiosco del poblado en cuyo frente se encuentra su busto, en donde hubo una exposición de fotografías y concluyó con un programa literario musical participando los precitados grupos musicales, así como el “Ballet Folclórico Yankuij Tonatij”, y Regino Ramírez, cantante de ranchero originario de Zimapán, Hidalgo.

Blanca Pulido Ramírez, cantante tamaulipeca, manifestó en el evento conmemorativo del centenario del natalicio de don Nicandro Castillo: “En está ocasión de muy especial encuentro, quiero decirles que como huasteca que soy, mi cuera tamaulipeca se hizo a la mar en Tampico, para cantar al autor de las hermosas “Tres Huastecas”. Por eso mi corazón y toda mi emoción de tamaulipeca, la entrego por entero para esta fiesta.”

El promotor cultural y excelente bailador de huapango, Raúl Pazzi Zequera, expresó: “Ya muy cascada mi voz y mis pies entumecidos, desde aquí bailo este son… para Nicandro Castillo, en el centenario que hoy, cumple años un buen amigo. Desde Pánuco me uno a la Fiesta de la Huasteca.”        

La cantante oriunda de Huejutla, Santa Oviedo Sánchez, refirió: “Quiero expresar desde aquí, que su “Golondrina Huasteca”, se suma a toda aquella algarabía que muestran los pueblos y las autoridades de la región. Para honrar el natalicio de don Nicandro Castillo, canta autor que vistió de gala sus huapangos y así mostrar, lo bonita que es la Huasteca. Reciban mi saludo, mi cariño y mi respeto-“

Por su parte el canta autor huasteco, de Huejutla, Jaime Flores Monterrubio, comentó: “Es un gran privilegio para mi cantar en un escenario de tanta relevancia, para honrar a don Nicandro Castillo. Pero también es todo un gran compromiso, elevar  con el falsete al sitio que le corresponde, al letrista más extraordinario de este género. ¡El huapango!

“… A mi pueblo le canto y orgulloso estoy, ser de un rincón de Hidalgo, escondido, lleno de sol… “

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