Atlapexco Hgo.- Para conmemorar el Sábado de Gloria el padre de la Diócesis de Atlapexco , Antolin Delgado , encabezó la Vigilia Pascual, para todos los feligreses católicos.
Sábado de Gloria, es un día de gran luto. No es ya el antiguo Sábado de Gloria en el que por la mañana se celebraba la Resurrección de Cristo y la “apertura de la gloria”. Actualmente, esa celebración de Semana Santa se hace por la noche en la solemne Vigilia Pascual.
Minutos antes de las 8:00 de la noche se realizó el encendido de los cirios pascuales y posteriormente se hizo una oración para bendecirlos.
“La comunidad eclesial puede compartir el fuego nuevo del cirio, tiene un sentido muy espiritual porque nos invita a llevar la luz de Cristo a los demás”, se anunció.
Durante el evento se mencionó que las personas que así lo deseen pueden llevar su cirio el domingo a la santa misa o los próximos domingos para que sea bendecido.
El Sábado Santo es la conmemoración de Jesús en el sepulcro y su descenso al abismo. Esta jornada, que cierra el Triduo Pascual (Jueves Santo, Viernes Santo y Sábado Santo).
Cuando anochece este día, tiene lugar la principal celebración cristiana del año: La Vigilia Pascual. Este acto se realiza durante la noche previa al domingo de Resurrección y es un momento para regocijarse por la resurrección de Jesús. Aunque este año será diferente por la pandemia, es tradición que en todas las iglesias cristianas se realice un ritual similar antes de la media noche.
El Sábado Santo rememora especialmente a María tras la pérdida de su hijo, por lo que es un día de dolor y tristeza, destinado al silencio, luto, y reflexión, así como lo hicieron en el sepulcro María y los discípulos. Durante esta jornada, la comunidad cristiana vela junto al sepulcro en silencio. De esta forma, en la Iglesia Católica no se realizan eucaristías, no se tocan las campanas, el Sagrario se deja abierto y vacío, el altar está despojado y no se administra ningún sacramento excepto la Unción de los enfermos y la Confesión de los pecados. Comento el párroco de la iglesia de San José .
Por Zamira Mustafa