Por Enedino Hernández/Zunoticia
Huejutla, Hgo. – “A partir del surgimiento de la comunidad primitiva, cada poblador originario se constituyó en un maestro de las nuevas generaciones, surgiendo el primer método educativo de manera instintiva e informal, por lo que es elemental la educación, pues todo ello es el cimiento del progreso” expuso el profesor Nahúm Ortega Camargo.
Subrayó que antiguamente la educación se transmitía por medio de “hacer, haciendo”, en donde se aprendió a cazar, cazando; sembrar, sembrando; convivir, conviviendo; amar, siendo amado por los miembros del grupo; a valorar la unidad, viviendo y trabajando o luchando en equipo, cada niño y cada joven formaba sus valores sociales en la práctica solidaria con todos.
“Recordemos el arcano hermenéutico de ‘como es arriba, es abajo’, no es indispensable haber vivido en ese tiempo para conocer el desarrollo histórico de la humanidad desde su origen, nuestra familia biológica menos desarrollada a la que con menosprecio llamamos irracionales, por solo no coincidir en sus fundamentos de la razón, los que resultan incompatibles con los fundamentos de nuestra especie dominante “dijo.
Detalló que las hormigas y las abejas son el ejemplo más evidente y perfecto de la organización social, o que los felinos habilitan con entrenamiento “lúdico” a sus retoños para la habilidad de cazar, y los ejemplos pueden extenderse al infinito, la inteligencia universal se encuentra distribuida en todo y en absolutamente todos, por no ser la inteligencia una cualidad privativa de nadie, el que se encuentre en diferente proporción es natural, aún entre los de la misma especie, los niveles del desarrollo intelectual, por razones distintas no son los mismos.
Ortega Camargo dijo que la metodología educativa se ha modificado en sus formas, pero en su esencia sigue siendo la misma, después de milenios de desarrollo técnico formativo, el mejor sistema sigue siendo equivalente, “educar con el ejemplo” o “enseñar y aprender haciendo”, en tal proceso participamos todos, la sociedad, los medios de comunicación, la familia y de manera formal nuestros grandiosos maestros, semejantes a lazarillos de la conducta individual y colectiva.
Concluyó que, para algunos profesionales con niveles de maestría y doctorado, los maestros de sus primeras letras, pueden percibirlos con gratitud y respeto o con desprecio y ultraje, a consecuencia de los sentimientos que florecieron en su desarrollo profesional y humano, los sentimientos de estimación, son correspondientes a la calidad de identificación que se logró con los mentores.
“El valor de gratitud es grandioso, un valor que se aprende y que debe ser pulido, una equivocación en la enseñanza o en la percepción, pueden conducir a una equivocada formación de la conducta, el producto educativo es delicado, un objeto con defecto se descarta o se tira a la basura y nada importante acontece, pero un sujeto mal formado, es a su vez reproductor de sus vicios y defectos en las generaciones de su influencia” señaló.