Sábado 30 de abril, en quincena, celebraron las familias El Día del Niño y la Niña, largas filas en las pizzerías, restaurantes, comedores, compra de obsequios.
Sin duda la competencia es buena porque mejora el precio y cada quien sabe o compra según sus posibilidades y la calidad que prefiere.
Lo que no vimos en la ciudad es a los agentes de tránsito realizando su autoridad para la fluidez de la vialidad, estas son fechas que deben estar programadas en el calendario, bien organizados los operativos viales, pero en Huejutla se hace lo que el conductor y el comerciante quiere, no lo que la autoridad necesita para darle al ciudadano condiciones de fluidez, no solo vehiculares sino peatonal.
En una ciudad sucia, que hay que decirlo, así no somos los huastecos, porque esto retrata al ciudadano promedio, obliga a revisar porque no existe una estrategia de limpieza -no de sólo que pase el camión de la basura- estamos hablando que debiera haber una coordinación y planeación como iniciativa del área de limpias, de los representantes comerciales de todo tipo, para considerar un proyecto de limpieza permanente.
Huejutla es el epicentro del comercio regional y gracias a esto tenemos un crecimiento sustentado en la derrama económica que genera, cientos de familias viven del comercio, pero esto no es sencillo; para que usted tenga verdura, carne, abarrotes u otros productos, hay personas que no duermen.
Que conducen a la Ciudad de México, que hacen cargas y descargas con los llamados diablitos en horas de madrugada, que están haciendo sus enchiladas o empanadas de madrugada para ir a vender.
Otros hacen pan, unos más camotes o yuca con miel, lo que usted busque hay en nuestro mercado, lo que no hay es una coordinación correcta entre comerciantes y directores municipales del mismo, de las áreas estratégicas para mantener, en la mañana, al mediodía y por la tarde, limpio.
Si el trabajo pesado se hace, por que no cerrar el día con estrategias de limpieza permanente, las organizaciones de comercio cobran recursos a los comerciantes y el municipio también, estas contribuciones deben verse reflejado en mejoras de imagen.
Por eso empezamos con la vialidad que ayer era la locura, porque todo mundo se estacionó en ambos lados de la acera, los peatones caminando en la cinta asfáltica poniendo en riesgo su vida, un embudo vial y basura por las calles.
Ese no es el Huejutla que queremos, primero porque hay detrás de los comerciantes un gran esfuerzo por tener un mercado con los productos necesario para atraer al comprador, segundo, porque todo indica que solo es cuestión de voluntad política, de organización y planeación.
Es decir, lo complejo de este problema está en la falta de voluntad en el funcionario público y comerciantes, en planeación estratégica, Huejutla es una gran ciudad aunque con funcionarios limitados en su función del servicio público, entregar el resto o no quedarse en el confort de sus oficinas, sino darle al pueblo un poco de entrega para resolver algo que a algunos les pareciera pequeño, pero si queremos ser una gran ciudad que anhelamos, debemos comenzar por tener los funcionarios que no están ahí por un sueldo sino por el amor a su ciudad.
Si bien no somos un pueblo reconocido como mágico por las autoridades federales y estatales, usted, nosotros que si lo somos por nuestra riqueza cultural y cimientos de nuestras raíces huastecas asentadas en el centro del país.
La huasteca hidalguense es una manifestación menor en comparación de San Luis Potosí y Veracruz, sin embargo, la grandeza de nuestro terruño ha puesto a Hidalgo y el país históricamente en el terreno internacional, somos una gran manifestación única en los acervos culturales y manifestación gastronómica.
Por eso entendamos, cuando se habla de cambio, de transformación, de nada sirve ver alcaldes y funcionarios cambiarse como camaleón de colores, sino entienden de los preceptos ideológicos, de qué nos sirve a los ciudadanos, ayuntamientos, apuntados de guinda sino han entendido los principios filosóficos del nuevo o contexto social, de ahí que la exigencia de los ciudadanos debe ser el motor de cambio de los gobiernos.
De nada nos sirve que un color u otro de la política levante la mano diciendo ganamos, el problema es para los ciudadanos ¿Qué ganamos?
Seguir teniendo funcionarios con poco amor a la ciudad. Por ejemplo, conteste usted ¿Cuántas veces ha visto a obras públicas arreglando los drenes tubulares? Cada vez que vemos invirtiendo dinero en la misma obra, entonces preguntemos ¿Qué nos falló? El ingeniero o arquitecto que diseñó la obra o los ciudadanos por tener que seguir soportando que el gasto público siga siendo un barril son fondo.
Vayamos a lo justo y obligado en el que la percepción social ya lo comenté, entonces ¿cual es la solución? ¿Estará en la función pública o en los ciudadanos?
Sobre todo, ahora que el ex candidato azul se sumó a Morena por instrucciones de su padrino, es decir el mensaje que envían es que lo que menos importa son los ciudadanos, a estos les importa el poder político y es hora de que el ciudadano entienda que el ciudadano importa más que los políticos.