La ruta corta de los miles de priístas de abajo, que se sienten defraudados o traicionados, está quizá en buscar algo alternativo, toda vez que sus líderes cupulares han generado desconfianza al sacar provecho de lo último que tenían en reconocimiento político.
Los que trabajan creyendo en los proyectos, los que dan todo a pie de tierra, de sol a sol, sin duda en este acto democrático, cívico y de participación ciudadana en ese nivel de tolerancia y reconocimiento público, porque los resultados son así, uno iba a ganar y otros a perder, son quienes legítimamente están obligados a disentir y a reclamar.
La legitimidad de una elección cuenta mucho, lo genera la participación ciudadana por uno u otro proyecto, los esfuerzos se hicieron y la mayoría decidieron cambiar la historia, ese es otro cantar.
Definitivamente los que entienden cada escenario político, entenderán también, lo que crean conveniente, la especulación política fue mucha, el resultado apabullante y el impacto para quienes su esperanza estaba individualizada en beneficio personal, pues se llevó una sorpresa.
El gane de una elección no es el final, la responsabilidad apenas comienza pues un Estado tiene demandas cruciales e insospechadas, la demanda de necesidades rebasa cualquier expectativa y el Congreso Local sin duda es fundamental para seguir construyendo un estado fuerte y sólido.
Por eso Hidalgo no debe perder la brújula, pero ¿Qué tan importante es la sociedad en esta ruta nueva que trazó el voto ciudadano? Es simplemente abismal esa responsabilidad que se construyó no solo del hoy gobernador electo, sino de la sociedad.
De nada sirve cambiar el poder del nuevo gobierno si quienes proyectaron esto con su voto no entienden que cambiar no es votar diferente sino cambiar la actitud, ¿usted cree que el gobernador y su gabinete va a poder con todo sin la voluntad ciudadana de hacerlo?
Por eso el presidente de México Andrés Manuel López Obrador, en su visita a la plaza del reloj fue claro al pedir “ayúdenme a mover el elefante dormido” y se refería a que la sociedad no se quedara solo con los resultados de una elección, sino que debe ser parte de la trasformación.
Por eso la tarea de la huasteca es clara, ¿o se quedan de brazos cruzados o comienzan a crear la forma de mantener la participación ciudadana para la trasformación de la región, o acaso esto lo dejarán en manos de los funcionarios que lleguen?, con lo que ellos dispongan en sus visiones personales.
Se habla mucho de que algunos huastecos irán a la función pública, qué mejor que conozcan las necesidades, pero la solución de los problemas es algo mayor …………. Los alcaldes de la huasteca y sierra hidalguense tienen mucho que hacer, tienen mucho que construir con la sociedad y proyectar a la huasteca, aquí no importan las filias políticas sino los andamiajes de construcción de regiones fuertes y productiva, obligados a darle vuelta a la hoja, ver hacia el frente; la responsabilidad de gobernar es grande y de mucha legitimidad social, sobre todo porque la responsabilidad continúa con la misma inercia.