2026-01-30 23:29:57
2026-01-30 23:29:57

Ilhuiyancuijnemiliztli: Xantolo

Primera de Tres Partes

Por Enedino Hernández Alonso/ Zunoticia

Huejutla, Hgo.- Como parte de la investigación realizada, en su momento, en los pueblos originarios por parte de la Iglesia Autóctona e Intercultural, el vocero de la Diócesis de Huejutla, Jesús Morfin Cartagena, dio a conocer la investigación Ilhuiyancuijnemiliztli, en la cual se brindan detalles relacionados con la fiesta del Xantolo.

Detalla que, para reflexionar sobre una vida nueva después de la muerte, es importante partir de una correcta antropología teológica cristiana, es decir, mirar al ser humano a la luz de la Palabra de Dios, aceptando su naturaleza y su misión dentro del plan de Dios.

Nuestra Iglesia católica tiene como referencia el Concilio Vaticano II (año 1965), afirma el hombre es imagen y semejanza de Dios, en cuanto es capaz de comunicar, conocer y amar a Dios, y en su señorío sobre el mundo (GS 12). Le compete por ser “imagen” construir el mundo en colaboración con el creador (GS 34).

En esta característica esencial del hombre, está el fundamento de la dignidad humana, objeto de derechos y deberes, esta “imagen” está afectada por el pecado. Cristo, imagen perfecta del Padre y del hombre, ha restaurado lo que había borrado o debilitado el pecado (GS 22).

Detalla que la dimensión de la inmortalidad, en cuanto “espíritu encarnado” da una respuesta a la interrogante ¿A dónde voy? Hacia un camino certero después de la muerte, el alma pervive por la fuerza del Espíritu Santo “cada alma espiritual, creada inmediatamente por Dios, es inmortal y no perece cuando se separa del cuerpo por la muerte” (CIC 366); es la satisfacción de “ser” después de la muerte, en la comunión con Dios, por medio de Cristo “El hombre, creado a imagen y semejanza de Dios, está llamado a participar por el conocimiento y el amor en la vida de Dios” (CIC 355-356).

En cada cultura existen las semillas del Verbo, es decir, los horcones (lengua-fiesta, asamblea-autoridad, tierra-trabajo común), son las huellas de Dios en el corazón de la persona en la búsqueda de una vivencia de fe, una iglesia autóctona e intercultural.

En la cultura náhuatl se desarrolló una concepción sobre el sentido de la vida en el Ometeótl, festividad de la inmortalidad en la flor y el canto, “Las ánimas de sus difuntos iban a una de estas partes: Mictlan y Elhuicapan.

Para los niños era el Elhuicapan (reino del sol; este Dios los transforma en colibríes para que lo alimenten con el néctar de las flores). Para los demás, según las circunstancias de la muerte de cada uno. Pero todos estaban conectados con los dioses propios” (Cfr. Fr. Bernardino de Sahagún).

Según los huehuejtlacame o tlamatinime, esta tradición se celebraba desde tiempos prehispánicos, con variantes de un pueblo a otro, pero en el fondo con un significado místico religioso.

Desde esta perspectiva, ordena un Dios dual con dos rostros, Mictlantecutli (espíritu masculino) y Mictencacihuatl (espíritu femenino), cada año en la exigencia de una dinámica divina, se renueva la comunión, permitiendo las almas regresar a sus hogares, logrando el equilibrio de la comunidad, en la renovación del amor familiar, dinamizando e impulsando su desarrollo.

Asimismo, expone que, en la evangelización de los frailes agustinos, inculcaron la “Fiesta de todos los santos” (En latín: Festum ómnium sanctorum), inculturando el evangelio; coincidía el 1 de noviembre “Fiesta de todos los santos” y el 02 de noviembre “Fiesta de los fieles difuntos”.

Al compartir estas experiencias culturales, surgió la dificultad de pronunciar en latín, cambiaron la palabra “sanctorum”, de “san”, por “xan”; pronunciando: Xantolo.

Dos culturas compartieron perspectivas, modos de religación con Dios y relación con el prójimo; sin embargo, son dos culturas complementarias en el sentido religioso, transmiten verdades trascendentales: a) La cultura náhuatl, aporta el ilhuiyancuijnemiliztli (fiesta de la inmortalidad). b) El evangelio, con la Buena Noticia, de la pasión-muerte-resurrección (victoria de Cristo sobre la muerte, obra de la omnipotencia de Dios Padre)-parusía (manifestación de nuevo).

En la actual reflexión de la Iglesia, las dos categorías, inmortalidad y resurrección se complementan: la inmortalidad del alma, ha de ser entendida como condición de posibilidad de la resurrección; la inmortalidad como regalo de Dios y la resurrección como obra del poder Dios creador; es la razón principal, que la Iglesia impulsa la esperanza del pueblo en los ideales que lo constituyeron en su origen.

RITO SAGRADO DE LA FIESTA

En la actualidad, en el norte de América de la República Mexicana, existen muchos lugares de celebración del Ilhuiyancuijnemiliztli con variantes; la región huasteca comprende, Veracruz, San Luis Potosí, Puebla, Tamaulipas e Hidalgo, se realizan grandes festejos familiares-comunitarios, durante seis días, desde el 29 de octubre al 03 de noviembre.

Sin embargo, la fiesta no se limita sólo a estas fechas, se extiende en todo el mes de noviembre, en su celebración primitiva, se dividía en dos fiestas, duraban un mes y medio cada una: a) Mijcailhuitontli (fiesta de los pequeñitos). b) Mijcailhuitl (fiesta de los adultos).

Los preparativos de la fiesta inician el 24 de junio, día de San Juan Bautista, y el 29 de junio, día de San Pedro y San Pablo. En estas fechas se compran los animales para engordarlos, se siembran las semillas de las flores: cempoalxochitl (flor de 20 pétalos), mano de león (emaxmaitl, coanepalxochitl ó coamitzmaitl) y sempiterno o bojolillo (oloxochitl).

Esta festividad es precedida por las actividades agrícolas y las cosechas del campo: maíz, frijol, ajonjolí, cítricos, flores y artesanías. Es el fin del desarrollo de los animales para la ofrenda. Estas actividades generan el comercio en los tianguis antes de la celebración, en dos momentos:

1) Domingo grande (chicuextonali =15 días antes de la fiesta), dedicada a las personas de las comunidades que viven lejos de la plaza.

2) Domingo pequeño (pilchicuextonali =8 días antes de la fiesta), dedicada a las personas que viven en los lugares cercanos de la plaza. Un signo de renovación de la comunión con las almas es ofrendar todo nuevo: vestimentas, ollas, tazas, morrales, incienso, sahumerio, cohetes, entre otros objetos.

Para la región Huasteca es como el fin de año e inicio de un nuevo año, porque con la fiesta de Xantolo se concluyen los trabajos agrícolas…CONTINUARÁ.

Escribe un comentario

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Opinión

Destacadas