Segunda de Tres Partes
Por Enedino Hernández Alonso/ Zunoticia
Huejutla, Hgo.- En esta segunda entrega, el vocero de la Diócesis de Huejutla, Jesús Morfin Cartagena, brinda mayores detalles sobre la investigación realizada en los pueblos originarios por parte de la Iglesia Autóctona e Intercultural en la cual nos habla sobre Ilhuiyancuijnemiliztli relacionado con la actual celebración del Xantolo.

Explica que la característica principal de esta fiesta tradicional es la ofrenda, inicia con una ofrenda que se le llama “primicias”:
La primera ofrenda, se realiza el 29 de septiembre, fiesta de San Miguel, se cree que este día, se da apertura en el cielo, a la peregrinación de las almas hacia la tierra, en busca de la comunión e impulso de la renovación comunitaria.
La segunda ofrenda, se realiza el 18 de octubre, fiesta de San Lucas. En este día inicia una intensa preparación, comprando lo necesario e indispensable de la fiesta. En esta segunda ofrenda, se anuncia con júbilo la fiesta del Xantolo, porque solo falta 15 días, y se aceleran los preparativos: en estos días sucesivos se cortan los plátanos, acarrean la leña, cosechan el maíz, invitan a los vecinos que ayuden en el arreglo de los arcos y a los familiares en la matanza de los puercos.
Para el 29 de octubre inicia la fiesta, se construyen los arcos con sus respectivos altares, varía desde la estructura, material y formas de los arcos, hasta los adornos del altar y la presentación de las ofrendas, según la tradición de la región o municipio.
Los materiales del arco son la caña de azúcar y las varas, su forma original es el arco; un palo transversal en la parte superior del arco, para colgar las frutas; se utiliza flor natural o de papel. La ofrenda depende de los gustos en la vida de los difuntos y de las tradiciones familiares del lugar.

El día 30 de octubre es el día de las flores o xochinamakistli, en este día se cortan las flores para los arcos y se realizan las últimas compras; elaboran los arcos en los altares de cada familia y se da el acabado de los arcos, su adorno y el altar. Por la tarde o en la noche se adorna el altar con un mantel bordado o con nylon.
Colocan las veladoras, fotografías de los difuntos, se pone un palo transversal en el arco para colgar las frutas: limas, naranjas, figuras de pan, morral, pañuelos, mandarinas y plátanos, entre otros productos de la región.
Sobre el altar, trozos de caña, manzanas, vino, cerveza, cigarros, vestuarios, canastos de bejucos o carrizo, artesanías de la región; un vaso con agua que representa la vida, vitaliza las almas exhaustas del largo peregrinaje: es la ofrenda de los difuntos adultos.
El día de los difuntos pequeños, ofrendan al pie de la mesa, las frutas, los dulces, las galletas y los juguetes de barro. La ofrenda es de acuerdo a los gustos en la vida y a la edad de los difuntos.
Preparan frente al altar un tronco de plátano con las velas de cada difunto en la familia, en razón del nacimiento de la persona, cuando siembran el retoño del plátano junto con el ombligo del niño. Inciensan el altar con el sahumerio (popoxcomitl), un signo de la comunión religiosa, a través de la purificación y la consagración de las ofrendas.
El día 31 de octubre, inicia con alegría el ilhuiyancuijnemiliztli, reciben a los difuntos pequeños (mijcailhuitontli). Se llama día de los angelitos o conepa (niños/as).
En la cultura náhuatl, a las 12:00 horas, es el punto de referencia del principio e inicio de un nuevo día; a ésta hora se da la bienvenida con el incienso, velas encendidas, cohetes y van haciendo el camino con pétalos de cempoalxochitl, un signo que encamina en el altar del hogar; inician las ofrendas a los pequeños: frutas, chocolate, dulces y figuras de pan; ofrendan las comidas sin chile, el caldo de pollo y los tamales dulces, ofrendados con una oración maternal de corazón”: “Hijito (a), recibe esta luz, te hacemos presente, recibe esta ofrenda, hoy es tu día; estén contentos, no los hemos olvidado, somos una familia”. Después de la oración, inciensan las ofrendas y comen las ofrendas como un signo de comunión entre los vivos, los difuntos y los santos.
El día 1 de noviembre, continúa el Ilhuiyancuijnemiliztli, despiden a los difuntos pequeños a las 12:00 horas y dan la bienvenida a las “ánimas grandes”, con los cohetes, el camino de flores, el incienso y las ofrendas en el altar: comidas, tamales, mole; ofrendan bebidas, aguardiente, refrescos, cervezas y tabaco.
Los disfrazados (huehues) danzan, escenificando la brevedad de la vida y su estabilidad en el ilhuicatlalpan (un estado permanente de fiesta), visitando las casas y en compañía de mucha gente.
En este día, la Iglesia católica celebra, la “Fiesta de todos los santos”, celebrando la Palabra de Dios, la Eucaristía, el rezo del santo rosario y la bendición de las imágenes, venerando e invocando la intercesión de todos los santos.
El día 2 de noviembre (ilhuiyancuijnemiliztli), siguen el mismo rito, ofrendan en la mañana: pan, chocolate, tamales, entre otros; cambia únicamente la oración: “Papá, mamá, hermano (a), les prendemos esta luz, así los hacemos presente, alégrense este día que es su fiesta; vean y reciban lo que les ofrecemos, aunque pobremente, porque está todo caro, lo que pudimos les ofrecemos de todo corazón”.
A las 12:00 horas visitan los cementerios o campo santos, es tradición familiar limpiar la sepultura y adornan con arcos, ramos de flores, ofrendas, oraciones que brotan de corazón, velas, veladoras, el santo rosario y la aspersión con agua bendita; en algunos lugares, celebran la Eucaristía.
El día 3 de noviembre ofrendan a las “ánimas solas”; aquellas que no encontraron a sus familiares, a causa de la muerte, fueron a vivir otra parte o por falta de recursos fue imposible ofrendar.
Preparan un pequeño altar en la acera, banqueta o afuera de la casa, les ofrece una ofrenda especial, una vela y un rezo, para que no regresen tristes. La persona que recoge la ofrenda, rezará una oración por el eterno descanso de las ánimas solas.
Según los tlamatinime, las ánimas solas se transforman en libélulas o mariposas, vagando por la tierra, es obligación moral de la comunidad protegerlas, no molestarlas o matarlas, porque se cree que causan otalgia (dolor de oído) …CONTINUARÁ.
