Por Gabriela Hernández/Zunoticia
Huejutla, Hgo.- El Día de la Candelaria no sólo significa la convivencia con tamales de por medio, que además son pagados por las personas que sacaron un “muñequito” en la rosca de Reyes, sino que también es una fecha que envuelve una gran tradición alrededor de los Niños Dios, que son llevados a bendecir el 2 de febrero para obtener el acompañamiento divino a lo largo del año.
Según la regla, el primer año el niño deber ser vestido con un traje de color blanco, como bebé. En este momento, es una representación del inicio de la vida de Jesucristo, por ello también debe llevarse recostado en una cama.
En el Mercado municipal de Huejutla los vendedores ya cuentan con una extensa variedad de artículos para la vestimenta de esta imagen religiosa.
De acuerdo con la señora Clara, vendedora de ropones, las ventas se mantienen constantes. Los diseños más solicitados incluyen el tradicional ropón blanco de bautizo, el del Niño Doctor, el Señor de la Misericordia y el Divino Niño Jesús. “Los clientes buscan algo especial para vestir a su Niño Dios”, comentó.


En los puestos es posible encontrar desde vestimenta básica hasta atuendos bordados y accesorios como coronas, cetros, velas, cunas y sillitas.
El señor Leopoldo, fiel creyente, destacó la importancia de vestir al Niño Dios como muestra de agradecimiento. A pesar del incremento en los costos, considera que es una inversión valiosa. “Para Dios no escatimamos”, afirmó.
El período de levantamientos culmina el 2 de febrero, Día de la Candelaria, aunque algunas personas lo realizan hasta el Miércoles de Ceniza, que este año caerá el 18 de febrero.
En Huejutla, la tradición de vestir al Niño Dios se mantiene vigente, uniendo a las familias en torno a la fe y la cultura, beneficiando a los comerciantes de este tipo de artículos que promueven la fe y la esperanza.