Por Enedino Hernández Alonso / Zunoticia
Huejutla, Hgo.– “La Masonería no es una doctrina política ni un instrumento de poder, sino un camino iniciático cuya misión fundamental es la formación de conciencias libres”, afirmó Armando Lara Nava, venerable maestro electo de la Ilustre y Respetable Logia Simbólica Libre Huasteca No. 6 para el ciclo Masónico 2026.
El representante masónico explica que, desde sus orígenes, la Orden Masónica ha tenido como eje central el perfeccionamiento moral del ser humano, sin pretender gobernar sociedades, aunque pudiera hacerlo.
Señala que, por esta razón, cada vez que un sistema ha buscado erigirse como una verdad única y obligatoria, la Masonería se ha convertido en un obstáculo para el totalitarismo político y el sometimiento religioso.
Indicó que la Masonería concibe al ser humano como un “templo en permanente construcción”, responsable de su propio trabajo interior, el cual no puede ser sustituido por ninguna estructura externa.
En contraste, sostuvo que las ideologías totalizantes han tendido históricamente a subordinar la conciencia individual a proyectos colectivos, donde el Estado o el partido se colocan por encima de la libertad personal.
Armando Lara Nava, subraya que para la Masonería la libertad interior es condición indispensable de la virtud y que, sin virtud, no puede existir una justicia auténtica.

Añade que la Orden no proclama verdades absolutas, sino que utiliza el símbolo, el silencio y la reflexión para que cada iniciado busque la verdad por sí mismo, a diferencia de los sistemas ideológicos cerrados que afirman poseer explicaciones definitivas sobre la historia y el destino humano.
En ese contexto, señala que, el pensamiento libre suele ser considerado peligroso en regímenes donde la verdad se decreta, ya que allí el cuestionamiento se vuelve sospechoso.
Precisa que, sin imponer religión alguna, la Masonería reconoce una dimensión espiritual del ser humano, expresada simbólicamente en el Gran Arquitecto del Universo (G∴A∴D∴U∴), lo que contrasta con posturas materialistas que reducen al hombre a factores económicos y productivos.
Asimismo, destaca que una sociedad sin espíritu puede organizar masas, pero no dignificar al ser humano, y advierte que los sistemas que sustituyen la educación moral por la imposición suelen confundir justicia con control, en cambio, dijo, la tradición masónica sostiene que el bien solo es auténtico cuando nace de la conciencia.
Recuerda que a lo largo de los siglos XIX y XX, e incluso en algunos países hasta la actualidad, la Masonería ha sido prohibida, perseguida o restringida en regímenes totalitarios, debido a su independencia del Estado, su carácter iniciático no controlable, la defensa de la libertad de conciencia, la pluralidad de pensamiento y su espiritualidad no materialista.
Finalmente, Armando Lara Nava, afirma que la Masonería no ha sido perseguida por conspirar ni por buscar poder, sino por no someterse y por formar hombres libres, “los regímenes pasan, la conciencia permanece y la Luz no puede prohibirse”.