Por Karen Rivera/Zunoticia
Huejutla de Reyes, Hgo.- La Huasteca es ampliamente reconocida por la riqueza de sus plantas y frutos tradicionales, entre ellos destaca el pemuche, también conocido como colorín, cuya temporada es una de las más esperadas por las familias de la región.
Durante estos meses, el pemuche se convierte en un ingrediente esencial de la gastronomía local, ya que se prepara en diversos platillos típicos como el frijol, con blanquillo, en guisos, pipián o en tortitas con huevo.
Su sabor y versatilidad lo han mantenido como un alimento tradicional que pasa de generación en generación.
En el tianguis, el pemuche se comercializa por medida, con un costo aproximado de 20 pesos, lo que lo convierte en un producto accesible y muy solicitado por la población, además de su valor culinario, es altamente apreciado por sus beneficios para la salud.
El pemuche es una flor comestible y medicinal, originaria de México, rica en nutrientes como vitaminas A y C, así como minerales esenciales entre los que destacan el hierro, potasio, calcio y fósforo.
En la medicina tradicional se utiliza como antiinflamatorio, sedante natural para combatir el insomnio y para aliviar dolores de muelas o malestares estomacales.
Entre sus principales beneficios se encuentran sus propiedades medicinales, ya que la semilla molida se emplea para calmar dolores de muelas; la infusión de la flor actúa como sedante o hipnótico natural y también se le atribuyen efectos para aliviar convulsiones y problemas de várices.

Las infusiones de sus flores son utilizadas para tratar diarrea, cólicos, empacho e inflamaciones estomacales.
Además de su uso gastronómico y medicinal, el pemuche tiene un importante valor cultural y artesanal.
Sus semillas de intenso color rojo se utilizan para la elaboración de collares y amuletos, mientras que su madera es empleada en la creación de máscaras tradicionales, fortaleciendo así la identidad y las tradiciones de la región Huasteca.
De esta manera, el pemuche no solo representa un alimento de temporada, sino también un símbolo de la riqueza natural, cultural y medicinal que caracteriza a la Huasteca hidalguense.