- Por su legado en las bandas de guerra.
Jorge Sánchez / Zunoticia.
Matlapa, S.L.P. – En un acto lleno de civismo y reconocimiento a la trayectoria docente, el municipio de Matlapa rindió un merecido homenaje al maestro Alfonso Chío Martínez, figura emblemática en la formación de bandas de guerra en la región.
Las actividades comenzaron con un vistoso desfile por la calle principal del municipio, culminando en la cancha municipal, donde se dieron cita bandas de guerra de Matlapa, Tamazunchale y Axtla de Terrazas. Durante el evento, los grupos realizaron demostraciones de disciplina y habilidad, evidenciando el arte que el maestro Chío ha inculcado en múltiples generaciones de alumnos.

Durante su intervención, el maestro Alfonso Chío expresó su profundo agradecimiento a la presidenta municipal, la Ing. María de Jesús Rivera Rosales, destacando que este homenaje es un reflejo de la rendición de cuentas sobre la encomienda que recibió al inicio de la administración, la cual era la de rescatar los valores cívicos y las bandas de guerra del pueblo. “Juntos lo logramos”, afirmó el docente, haciendo eco del eslogan municipal y subrayando que el apoyo de las autoridades ha sido fundamental para reactivar grupos que llevaban años sin participación, como el caso del Colegio de Bachilleres Plantel 21, que recientemente volvió a las fases estatales. “Quiero agradecerle presidenta, porque como dice su eslogan, “juntos lo logramos”, me acuerdo de sus palabras el 12 de octubre, cuando andaba usted recorriendo comunidades, haciendo reuniones después de que ya tenía su cargo ,y me acuerdo de la encomienda que usted me hizo: “Vamos a rescatar las bandas de guerra, vamos a rescatar los valores cívicos de nuestro pueblo de Matlapa”, eso fue lo que usted me pidió y el día de hoy, al pueblo de Matlapa le estoy haciendo una rendición de cuentas de todos los ensayos que hemos logrado en todo este largo camino que nos ha traído en este proyecto”, menciono Alfonso Chío.
El maestro dedicó palabras de admiración a los comités de padres de familia, conformados mayoritariamente por mujeres, a quienes reconoció por su liderazgo y compromiso y destacó el esfuerzo de diversas instituciones, desde los niños de la primaria Macedonio Acosta y la Justo Sierra Méndez, hasta los jóvenes del CISDEPI, quienes en tiempo récord han aprendido a ejecutar los toques reglamentarios.

Chío Martínez enfatizó que el trabajo realizado no solo busca la excelencia técnica, sino la formación de ciudadanos con valores, instando a los nuevos instructores a prepararse para formar mejores hijos para el pueblo de Matlapa y no solo para competir.
Uno de los momentos más conmovedores fue cuando el maestro agradeció a su familia, mencionando a su esposa, hijos y nietos, quienes también forman parte de esta tradición cívica y con especial orgullo, señaló a su nieto, quien dirige la banda de la Escuela Justo Sierra Méndez, y a su nieta Sofía, quien participa desde el primer año de primaria.
Para el maestro Chío, la banda de guerra es una pasión que une a la comunidad y a su propia familia, siendo este homenaje un reconocimiento que comparte con todos aquellos que han marchado a su lado.
Por su parte, la presidenta municipal, Ing. María de Jesús Rivera Rosales, hizo entrega de un reconocimiento oficial al maestro por su larga trayectoria y su incansable compromiso con la enseñanza en las distintas escuelas de la región. El maestro agradeció al pueblo de Matlapa por permitirle desarrollarse profesionalmente y aseguró que, a pesar de los años, su energía sigue intacta. “Me preguntan algunos alumnos y algunos padres de mis bandas de guerra, “Profe ¿usted no se cansa?”, jamás me voy a cansar, no me voy a cansar nunca porque veo que detrás de una banda de guerra hay mucha gente que nos exige, este homenaje no es solo para mí, es para todos los que han formado parte de la historia, gracias por permitirme ser parte de sus vidas, por dejarme seguir compartiendo esta pasión que nos une, con todo mi corazón muchas gracias y “juntos lo logramos”, gracias.” Finalizó el maestro Alfonso Chío Martínez.