“Coles” y “Huehues” en San Martín Chalchicuautla

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  • El huasteco como el resto de los mexicanos ha aprendido a vivir con la muerte, ha aprendido a respetarle, pero también a reírse de ella y con ella

Por Juan Barajas Rubio/Zunoticia

En estos días nuestra región se llena de sincretismo y fervor por la celebración de los días de muertos. Una celebración ancestral que cada vez toma matices y colores diferentes, los días de muertos en las Huastecas son para coexistir con los que ya se fueron y son evocados en los altares y más allá, esperados por los vivos; quienes conviven, y hasta con actividades lúdicas se les celebra, como con los “coles”, “los huehues”, “los viejos”, ” los xexos”.

Lo cierto es que el huasteco como el resto de los mexicanos ha aprendido a vivir con la muerte, ha aprendido a respetarle, pero también a reírse de ella y con ella, para todos es sabido que en nuestra tierra “la vida no vale nada”, “si me han de matar mañana que me maten de una vez” y los nombres diversos que se le da a la muerte no dejan de ser por demás curiosos como: “la tilica”; “la siriquisiaca”; “la huesuda”, ” la flaca”, “la catrina” “la jinjurria”, y muchos más que van saliendo.

Las plazas de los pueblos huastecos se llenan de flores de zempoaxochitl, mano de león, azhares, izote, coronas de hermosas flores autóctonas, y una abundancia de alimentos, desde pan, hasta frutas diversas que los campesinos traen a las cabeceras para la venta de día de muertos.

La llegada de los visitantes vivos se hace una verdadera romería, llegan autobuses provenientes de Monterrey, Cd. De México, y San Luis Potosí, para esperar a los “visitantes muertos” que “arribarán” los días 1 y 2 de noviembre; la comida ya estará lista en las casas, mientras el olor a copal que se quema como símbolo de recepción se esparce por todos lados, y los días clave, las detonaciones de los cohetes se escuchan por todas partes por el jolgorio que se percibe; los panteones se llenan de visitantes vivos que van a “recibir a sus visitantes muertos” cubriendo de flores, guías y coronas que dan !un colorido impresionante! a las tumbas donde descansan sus seres queridos.

Así entre la comida, los cohetes, el copal, el penetrante olor a “flor de muerto”; el intercambio de ofrendas y la abundancia existente en los días, los huastecos celebran “El Xantolo” en la tierra de promisión. Saludos a todos nuestros amigos visitantes.

Artículo del Profr. Juan Barajas Rubio, Cronista de Tamazunchale, S.L.P.