8 de mayo 1914; el tercer incendio de Tamazunchale

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  • Fue un día de lucha sin tregua, eran como las tres de la tarde y ya habían ardido como 82 casas y el Palacio Municipal

Por J. Apolinar Pérez Domínguez

Testimonio directo de don Benito Izeta, sobre los hechos revolucionarios de aquel año de 1914, en que esta población fue atacada por fuerzas enemigas encabezadas por el Coronel José Hernández y Marciano Salazar, que terminaron por causar graves daños e incendios en el municipio. El relato se transcribe tal como sucedieron aquellos lamentables hechos:

TESTIMONIO HISTORICO

 “El día 8 de mayo de 1914 guarnecían ésta plaza los jefes de las fuerzas, y eran los señores Jesús Nieto y Policarpio Sánchez.

Los soldados de don Policarpio Sánchez tenían un fortín en el Cerro de Tlazuapa y otro fortín que estaba conduce muy cerca de ahí.

Jesús Nieto tenía avanzada rumbo a Zacatipán, y él con regular número de gente estaba en el atrio de la iglesia de San Juan Bautista.

Templo de San Juan Bautista.

Todo sucedió como a las 5:00 de la mañana, cuando se oyeron unas fuertes detonaciones con rumbo a Zacatipán y otras por el camino viejo a Matlapa, pues fue la señal para principiar el ataque a esta plaza.

Al oír las fuertes detonaciones tomé mi carabina y salí rumbo a uno de los fortines que tenía Policarpio Sánchez más cerca de mi casa, pero al llegar a casa de don Bonifacio Barajas me encontré con don Emilio Jiménez que se había refugiado ahí en ese momento.

Comenzó el tiroteo del enemigo que se encontraba posesionado al otro lado del río, desde muy cerca del cerro de Mixquetla hasta cerca de las adjuntas y comencé también a disparar procurando hacer blanco hasta el otro lado del río, pues estaba lleno de gente.

En todo aquel frente, el agua del río se veía roja por la sangre de las bajas del enemigo, y luego que me di cuenta que el fortín a dónde pensaba ir a prestar ayuda ya estaba ardiendo.

Escena típica del Municipio.

La lucha continuaba conforme pasaban los enemigos que venían comandados por el Coronel José Hernández y Marciano Salazar, pues ya estábamos por cuenta del enemigo.

Tomé una vereda y salí a terreno limpio, y ahí fue lo bueno porque me tiraron del fortín y del otro lado del río, pero logré llegar a la cima de la loma entre al monte alto.

Al poco andar, alcancé a las señoras Canuta Pardiñas, Isaura Hernández y otras familias, y les pregunté para que para dónde iban y me dijeron:

-“Vamos sin rumbo”.

Tamazunchale de ayer.

Entonces me puse adelante y con la carabina fui abriendo el monte para que las familias pudieran caminar y en esa forma fuimos a salir al camino de Poxtapa dónde está el árbol de zapote y ahí me encontré con el señor José Vela y su familia, luego que me vieron salió la señora H.B. Ramírez, me dio una taza de café que aunque estaba muy caliente, me la tomé de un sorbo y le di gracias, me despedí y me dirigí por el camino a Mecatlán, pero al llegar al Puerto hacia la izquierda vi dos hombres que estaban, era un bajito y corrí hacia dónde estaba el árbol de mango bastante grueso, y ya estando bajo el árbol les grité:

-¿Quién vive?, quiénes en vez de contestar se pusieron de rodillas en tierra en posición de defensa y contestaron:

-“Con quién hablamos”, y en eso me fijé bien y reconocí a los dos valientes que eran Julián Meza y Rutilio González y les dije:

-“Compañeros tengan cuidado hablan con su amigo Benito Izeta” y sale al frente y avanzaron con sus rifles en guardia hacia donde yo estaba luego me dijeron

-“Qué razón nos da nuestro teniente Jesús Nieto?, y le contesté, que estaba preparando la resistencia en la población de Tamán.

Yo siempre he sido hombre a carta cabal, pero no pude contener mis lágrimas cuando informaron mis amigos que el enemigo había incendiado nuestra ciudad.

En ese momento Tamazunchale ardía, fue un día de lucha sin tregua, eran como las tres de la tarde y ya habían ardido como 82 casas y el Palacio Municipal.

La lucha prosiguió por otros lugares dejando la Revolución a Tamazunchale en cenizas”.