- Don Marcelo entonces, se quedó recordando, las veces que las brujas atacaron su vivienda y las de su comunidad por nuevo Aquismón, cuando era niño, y eran el temor de todas aquellas humildes familias
Por Miguel Ángel Castillo Andrade
La siguiente historia está basada en hechos reales, cuyo primer contacto para conocer a don Marcelo fue su bisnieto Marcos.
Marcos me buscó para mostrarme una moneda de oro antigua, de la que quería saber su procedencia o algo significativo, pero antes de eso, yo le pregunté el origen de la moneda, y de ahí la siguiente historia.
DON MARCELO
Don Marcelo por su experiencia y carácter fuerte, había sido contratado por el General Revolucionario don Gonzalo N. Santos, para que fuera su vaquero en el rancho El Gargaleote en Tamuín.
Una noche de tantas por los años 50’s, don Marcelo hacia su recorrido de supervisión nocturna por los alrededores del rancho, ya había días que pasaban por el cielo las bolas de lumbre, de las que le había comentado su madre cuando era niño, que se trataba de las brujas.
Había aprendo a enfrentarlas, con las oraciones poderosas para conjurarlas, por eso iba sigiloso, esperando poder volver a capturar a una de ellas, en tanto escuchaba a lo lejos solo sus risas siniestras.
Esa ocasión reinaba la oscuridad, solo las aves nocturnas y los grillos rompían aquella misteriosa quietud. Siguió cabalgando hasta llegar a un claro en medio de aquel rancho de árboles frondosos.
LA BRUJA
En tanto que agudizaba sus sentidos para ver a su entorno, divisó en el cielo aquella bola de lumbre, de inmediato, se quitó el mecate que llevaba ceñido a la cintura, y empezó a realizar la oración:
-“La Santa Casa de Jerusalén donde Jesucristo crucificado vive y reina por siempre jamás. Amén” –Entonces hizo el primer nudo.
Una de las formas para bajar brujas consiste en decir la oración de las “12 Verdades del Mundo”, pero es necesario ser firme, tener fe y no perder la concentración, ya que así es como se debilita a la bruja.
La bruja, hará todo lo posible para que se te olvide la oración, tartamudees o tengas miedo, en caso de que te equivoques, ella tomará más fuerza, y es posible que te ataque, termine por dominarte y te lleve consigo.
Don Marcelo al ir diciendo cada una de las verdades iba haciendo un nudo en aquel mecate, y así continuaba:
-“Las Cinco Llagas que quedaron grabadas en el Sagrado Cuerpo de Nuestro Señor Jesucristo”.
-“Las Siete Palabras que dijo Jesucristo en el Madero Santo de la Cruz”.
Mientras tanto aquella bruja se movía erráticamente, y es que una vez que empiezas a rezar las 12 Verdades, aunque la bruja esté en el aire ya no podrá irse.
Así que don Marcelo continuó hasta terminar de rezar las 12 Verdades con sus doce nudos, ahora tendría que hacerlo al revés comenzar desde la número 12, para terminar en la 1, e ir desatando los nudos.
Cuando ya se iba apagando aquella bola de lumbre y venía cayendo aquella bruja, selló el hechizo con la oración: -“Crux sancta sit mihi lux, non draco sit mihi dux, vade retro Satana”.
ATRAPA A LA BRUJA
Y la mujer cayó a los pies del caballo frente a él, entonces agarró el lazo que llevaba en la montura, amarró a la bruja y se la llevó a la hacienda.
La bruja había pedido sus poderes, ya nada poder hacer, y estaba solo a la disposición de aquel hombre que la había conjurado.
Al llegar a la Casa Grande de la hacienda, de inmediato y sin perder tiempo llevó a la mujer a unos cuartos secretos que don Gonzalo usaba en ocasiones para encerrar a sus adversarios.
Ahí la metió, la amarró adentro, y hasta que la tuvo segura de no soltarse, estando ahí encerrados le dijo:
-“Ahora sí, canija bruja, ya estarás contenta, eso te pasa por andar merodeando el rancho del patrón. Aquí te vas a quedar encerrada hasta que él regrese, y vas a conocer al General, ésta no la cuentas”.
Entonces la bruja con su voz cavernosa, le solicitó:
-“Déjame ir, suéltame, quítame el hechizo, déjame ir”.
Don Marcelo con más seguridad escuchando sus suplicas replicó:
-“Ora’ sí vas a ver, el patrón te va colgar en el Palo Bonito, ahí terminarán tus días de malvada”.
Aquella encorvada mujer cubierta de su cabeza por el capuchón negro de su vestido le pidió:
-“Déjame ir, tú no eres mi enemigo, yo solo pasaba, no sabía que estabas aquí, suéltame”.
-“Mendiga bruja, mira, se me hace que antes de que te cuelgue, te va a hacer pedacitos, te va a cortar los brazos y las piernas y así te va a colgar, qué gusto se va a dar el patrón contigo”.
Aquella bruja, temiendo por su vida, y sabiendo que era verdad lo que aquel hombre decía, máxima que ya estaba encerrada, decidió jugarse la última carta, y entonces le propuso:
-Mira, hagamos un trato, tú me dejas ir, total no tiene que enterarse tu patrón, y te prometo que si me sueltas, yo sabré recompensarte”.
Don Marcelo medio pensativo, pero no convencido del todo, insistió:
-“Ya te atrapé, qué más da, estás encerrada, mi patrón me va a felicitar por el regalo que le tengo”.
-“Escucha, ábreme la puerta, déjame ir, el favor que te pido yo te lo pagaré; las brujas tenemos palabra, no hablamos en vano” –y recalcó- “Yo sabré recompensarte”.
Marcelo, entonces pensando en que no perdía nada si la dejaba ir, entonces, la desató, abrió aquella puerta metálica, y le dijo a la bruja:
-“Vete, eres libre, me agarraste de buenas, y no vuelvas a cruzarte por aquí, si bien, como dijiste yo no soy tu enemigo, las brujas si son mis enemigas, ahora, lárgate, el hechizo ya está roto”.
La bruja al poner sus pies afuera de aquella celda, solo caminó unos pasos, se quedó quieta pronunció unas palabras desconocidas, y de inmediato se convirtió nuevamente en una bola de fuego y se elevó por los aires, escuchándose solo el eco de su risa macabra.
Don Marcelo entonces, se quedó recordando, las veces que las brujas atacaron su vivienda y las de su comunidad por nuevo Aquismón, cuando era niño, y eran el temor de todas aquellas humildes familias, por lo cual, había jurado que cada que encontrara a una bruja la iba a atrapar, por eso andaba prevenido con su mecate, agua bendita, y había aprendido de memoria al derecho y al revés la oración de las 12 Verdades del Mundo.
REGRESA LA BRUJA
Pasaron los días, más de una semana de aquel incidente, don Marcelo ya hasta había olvidado lo ocurrido, no le había dado importancia a la bruja, con saber que la había vencido estaba satisfecho.
Sin embargo, esa noche montado en su caballo, vio a lo lejos que una luz en el cielo se aproximaba, notó que se hacía más grande y supo que era la lumbre en que viaja envuelta la bruja.
Se detuvo a observar, notando que aquella bola de fuego venía directo hacia él, luego se apagó el fuego y bajó enfrente de él, casi a los pies de su caballo, aquella bruja.
Entonces con su voz característica por el don que le da el demonio, le dijo:
-“Marcelo, aquí estoy de regreso, como verás, tengo palabra, y vengo a pagar mis deudas, aquella noche, me soltaste, pero yo te hice un trato, mira toma esto, es para ti”.
La bruja le mostró un morral de ixtle, por lo que extendió sus brazos y se lo dio. Marcelo lo tomó y se dio cuenta que estaba pesado.
Y entonces la bruja remarcó:
-“Por haberme salvado la vida, desde este momento te conjuro mi hechizo poderoso, para que tengas larga vida, que ninguna enfermedad te dañe, que cualquier enemigo tema de ti, que tengas suerte en todo lo que hagas, y que mi protector, te proteja. Estamos a mano Marcelo” -Le dijo la bruja, y entonces, tal como había llegado se retiró, alejándose del caballo, de inmediato la rodearon las llamas de lumbre y se alzó al vuelo, perdiéndose por encima de las arboledas.
Don Marcelo, abrió aquel morral, sacó su lámpara, para ver lo que contenía en su interior y se dio cuenta que eran muchas monedas de oro. Cerró aquel morral, se lo echó al hombro, y se fue a seguir con sus labores de vigilancia en el rancho, y de lo sucedido con la bruja, nadie nunca supo nadie.
Mucha gente sabe que si bajas a una bruja ésta queda rendida a la voluntad de su captor, y conocen que para soltarla siempre se debe hacer un trato, y éste será a cambio de oro, claro; las brujas saben de dónde traerlo.
CONJURO EFECTIVO
Tras la muerte del General don Gonzalo en 1978, don Marcelo compró un terrenito, metió unas vacas, hizo una casa, también hizo algunos cuartos aparte, por si llegaba a necesitar encerrar, a alguien después.
Cuando, dio a conocer esta historia en el año 2016 tenía 104 años de edad, nunca se había enfermado, fumaba y tomaba, y aun andaba como un roble, aparte claro, tenía sus quereres por ahí.
Después de que su nieto Marcos nos volvió a contactar, y me dijo:
-“Miguel, hay que ir a ver a mi bisabuelo, atrapó a dos brujas, las tiene en su casa, no las ha soltado, las tiene hechizadas, le hacen los quehaceres del rancho por las noches, hasta le cortan leña y chapolean, y luego las encierra de nuevo, no les ha roto el hechizo, vamos a verlas”.
Atendiendo la invitación de Marcos, fuimos a Tamuín a la media noche, luego de Tamuín nos dirigimos por un camino de terracería rumbo a su rancho, había llovido, cuando en medio del camino nos encontramos a una camioneta que venía de regreso.
Martos se bajó del coche, identificando que se trataba de la camioneta de uno de sus primos, preguntándole que a dónde íbamos nosotros, Martos le dijo que iba a ver al bisabuelo.
-“Van en ese carro, nombre, no van a llegar, el camino está inundado y en otras partes lodoso, no van a llegar”.
Entonces, hemos postergamos la ida al rancho para otra ocasión, claro a la media noche, aparte, las brujas, no se van a ir…