• Actualmente el 36 Batallón de Infantería, se desplaza hasta los lugares más lejanos de su circunscripción en automotores.
Por: Justino Gutiérrez/Zunoticia.
Ciudad Valles, S.L.P.- La última carga de caballería en un conflicto bélico ocurrió en 1945, en la segunda guerra mundial, en Polonia contra el invasor alemán, con una victoria contundente para los polacos; luego de esto el caballo fue reducido a los establos y actualmente sólo se ocupa en labores disuasivas, sobre todo en espacios urbanos donde hay concentraciones.
Para Ciudad Valles, el caballo del Ejército fue todo un símbolo desde la llegada del 5o Regimiento de Caballería en la década de los cincuenta y hasta principio de los ochenta cuando se cambió a “de caballería motorizado”, llegando los Jeep para suplir a la noble bestia.
Actualmente el 36 Batallón de Infantería, se desplaza hasta los lugares más lejanos de su circunscripción en automotores, destacando entre estos el vehículo Hummer cuatro por cuatro, que según dicen sus operarios es muy eficiente, puesto que puede entrar por los más escarpados caminos, uno de los conductores hace mención de “la fuerza bruta” de un Hummer, “andábamos en la sierra de Aquismón, cuando nos encontramos una camioneta que se había salido del camino, con una camioneta cuatro por cuatro intentaron sacarla, pero no pudieron, enganchamos el Hummer y con toda facilidad salió”
Luego de la segunda guerra mundial, se demostró la fiabilidad del Jeep en labores del Ejército como un transporte rápido de un mínimo de tropa y artillado para en caso de entrar a combate; así fue como llegó a México y sobrevivó hasta la década de los noventa cuando llegó el Hummer para tomar su lugar; con un motor Detroit Diesel 6.5 litros en configuración V8 y con 160 a 170 caballos de potencia actualmente, es una verdadera bestia en su humilde presentación con apenas un toldo de lona sobre su cabina, pero con toda esa austeridad necesaria cuando se trata precisamente de no llevar lo que no se ocupa; ya no hay desfiles de caballos que parecían marchar con marcialidad por la calle Pedro Antonio Santos, en su trayecto del Cuartel rumbo al ingenio Plan de Ayala hacia el centro de la ciudad, con esos soldados con el Máuser al hombro y un clarín de órdenes al frente; hoy esos soldados caben en un Hummer.