- Existen huapangos especialmente para los niños, pero los talleristas no se preocupan por enseñarlos.
Por Redacción / Zunoticia.
Ciudad Valles, S.L.P.- Eduardo Bustos, del mero Chicontepec Veracruz, con más de cincuenta años en la tarea de promover el huapango y haciendo durante ese trayecto huapangos con temática para niños, lamenta que los menores aprendan a tocar huapango, pero cantando temas que son propios de los adultos.
Explica que hace más de treinta años que existe “El Zoológico Musical de la Huasteca, está compuesto exclusivamente para niños, para que los bailaran, los interpretaran, los cantaran, para que los aprendieran los maestros y los ocuparan como un material pedagógico”; ¿pero sí ocupan tu material los maestros? “pues no, eso lo quisiera ver más, porque en los talleres enseñana a tocar y cantar a los niños huapangos de adultos, ellos deben de cantar lo que está hecho para niños, no deben de cantar una temática de adultos, porque todavía no están en esa etapa de desarrollo, sin embargo, los talleristas no conocen estos huapangos que hice para niños, entonces no los fomentan, yo no me meto en eso, pero de que hay material, hay mucho material, por ejemplo, reparto tarjetas del del Zoológico Musical de la Huasteca, el primer disco que sacamos, un material que fue producido por el Fondo Nacional para la Cultura y las Artes, es un proyecto totalmente para niños y luego sacamos este otro con el Trío Aguacero, titulado “Sones para mi Huasteca”, que también trae huapangos para niños y para toda la familia, hay temas con los animales, como el alacrán, la chicharra, el cocuyo, pero ¿quién los conoce? los talleristas no se preocupan por enseñarlos”.
Añade que “al no haber huapangos para niños, yo me dediqué a componer, pero no se difunden, no es frustración, pero sí es preocupación de haber hecho tanto trabajo y que no se utilice”; pero hay muchos niños tocando huapango ¿entonces qué pasa? “pues creo que al huapango lo ven como un objeto comercial y tocan lo que se vende, pero el huapango no debería de ser un objeto comercial, es para nuestro disfrute, porque nos da identidad, nos da el sentido de pertenencia y, por supuesto, nos va a permitir desarrollar un arte al tocar el violín, la quinta, la jarana; ante todo, no debe de ser algo que se comercialice”, concluyó.