Quedó “tatuado” emblema de TV Azteca donde inició todo

azteca
  • Fue la visión de Jorge Terán y su hermano Mauro, quienes dieron vida a lo que se llamó Teleser

Redacción/Zunoticia

Ciudad Valles, SLP.- El edificio casi en ruinas en Hidalgo No. 1, aún tiene tatuado el emblema de TV Azteca, hace años que “La fuerza informativa huasteca”, ya no existe, al menos en la señal de televisión, la página de facebook que lleva este nombre, nada tiene que ver con lo que nació, hace casi cuarenta años en un domicilio de la Avenida Secundaria.

Fue la visión de Jorge Terán y su hermano Mauro, quienes dieron vida a lo que se llamó Teleser, donde un grupo de personas, entusiasmadas por este proyecto, pusieron su esfuerzo y conocimientos para que saliera al aire la primera señal de televisión al aire en Ciudad Valles; comunicadores en ciernes, como Víctor Waldo y otros consagrados, como fue el caso de Jorge T. Montenegro, pusieron su imagen y su voz a aquellos primeros programas informativos que eran grabados en el formato VHS; el primer técnico de cámaras sería Gonzálo Espitia; los reporteros de calle eran Ciro Torres, Martín Lárraga y algunos otros que llevaban sus notas para ser leídas, pues la edición de imagen era bastante difícil; para efecto de transmitir el noticiario, se había comprado un transmisor y una antena que fue colocada en el cerro del Pinolillo, a donde se llevaba el casette para ahí reproducirlo.

El proyecto duraría muy poco, entre cuatro y cinco años, hasta que llamó la atención del Arquitecto Afonso Esper, quien se hizo de la concesión y la mudó a la señal nacional de TV Azteca, solamente como un repetidor, para luego dar paso a Televalles, la primera televisora de la ciudad y donde encontraron espacio algunos de los iniciadores de Teleser de los hermanos Terán Juárez, entre ellos Gonzalo Espitia y Víctor Waldo Alvarado, éste último se convirtió en el presentador de noticias número uno y a quien la población aceptaría como presentador de noticias.

Previamente había existido televisión en la ciudad, pero era única y exclusivamente para los suscriptores del servicio de cable, de tal manera que la trascendencia era limitada a quienes pagaban por este servicio; sin embargo, la televisión vía aérea desapareció con la llegada del nuevo siglo y la TV del cable sobrevivió algunos años más.