• EL GREMIO PERIODÍSTICO de Valles enfrenta una vez más el reto de superar sus divisiones por los individualismos que prevalecen, por la falta de solidaridad y sus constantes diferencias en el roce diario de la actividad, pues ahora los escenarios son más complejos; ya no solo deben competir por obtener la mejor nota, sino ahora contra funcionarios que prefieren decir lo que solo quieren ventilar en sus propios espacios, pero sin ser sometidos a los cuestionamientos incómodos; a una camada de generadores de contenidos que crean sus propias narrativas con la comodidad del celular, pero solo generando opinión propia, no investigación de campo sobre lo que se informa; y lo más grave, al condicionamiento de su línea editorial por sus clientes.
• La vulnerabilidad así para quienes aún tienen la convicción de hacer periodismo es contínua, pues la labor se ha devaluado sin que el gremio reaccione con dignidad y se perciba a algunos temerosos, preocupados, pero sin actuar.
• La agrupación Periodistas e Informadores de la Huasteca A.C., ayer hizo un intento de reacción ante esos escenarios, su consejo estableció una postura pública para formalizar la preocupación para que no se desvirtuen los intentos de muchos para decirse ahora periodistas sin desempeñar la labor con el profesionalismo y la ética que se requiere, pero también la tentación del gobierno de regular mediante una ley, la libertad de expresión.
• Quienes mejor saben de los retos y necesidades por atender a un gremio, que durante muchos años sirvió para la solución de conflictos y demandas sociales, son quienes lo integran, pero a quienes tanto unos como otros pretenden hacer a un lado, para poder imponer lo que a modo les favorece.
• La importancia de la labor de los comunicadores que tanto se ha tratado de disminuir en muchos casos desde las mismas instituciones, ya demostró el error, al abrir la puerta a los llamados generadores de contenidos y activistas políticos que creando páginas digitales de opinión, quieren ya también llamarse medios de comunicación y construir narrativas distintas a la realidad que se vive, pero que ayudan a confundir a la sociedad.
• Permitir que eso se continúe, con toda seguridad también traerá sus dificultades a la misma sociedad e instituciones al no contar con reglas claras, ni personas responsables de lo que se difunde.
• La modernidad es buena, pero todos los excesos dañan.
• Para los periodistas, reporteros, medios de comunicación, como siempre, les toca el reto de ir contra la incomprensión de la labor, pero la necesidad de que se marque la diferencia de que lo moderno, lo fácil y la libertad de comunicar que da el teléfono, no necesariamente es lo que se conceptualiza como periodismo.