- Los días de comercio establecidos en las diferentes poblaciones de la Huasteca y previos a la fiesta del “Xantolo” se conocen como “Domingo Grande” en Tamazunchale Miércoles Grande” en Chapulhuacanito; “Jueves Grande” Tanquián y así respectivamente
Por Juan Barajas Rubio
Al aproximarse la festividad de “Todos los santos” también conocida en la Huasteca como “Xantolo”; los comercios de Tamazunchale se abarrotan de compradores para adquirir todo lo relacionado a dicha celebración. Por lo colorido de la tradición, las compras van desde el papel de china, flores, harina de trigo, carne de cerdo, hojas para tamal, dulces, etc.

Los días de comercio establecidos en las diferentes poblaciones de la Huasteca y previos a la fiesta del “Xantolo” se conocen como “Domingo Grande” en Tamazunchale, “Miércoles Grande” en Chapulhuacanito; “Jueves Grande” Tanquián y así respectivamente. Son días en los que no se puede ni andar entre las calles llenas de gente comprando y vendiendo.

Pero uno de los productos ineludibles en esta fiesta es el cacao, para la elaboración de chocolate casero.
El cacao en su primera carta al emperador Carlos V, Hernán Cortés lo menciona como uno de las cosas más valiosas, halladas en el Imperio Mexicano. La toponimia de este producto proviene del maya cacau, el cual pasó al maya como cacahuatl. la semilla de cacahuatl (cacao) servía como moneda y compraban con ella cuando era necesario las cosas principales. De esta misma semilla con que se practicaba el comercio estaban llenos los mercados, y por su medio pasaban las mercancías a distintos dueños. Del cacahuatl los antiguos pobladores de Mesoamérica hacían también el chocolate.

El chocolat como le llaman en nahuatl era muy popular entre los pueblos Prehispánicos. El cronista Bernal Diaz del Castillo nos dice en sus crónicas el uso que le daba el Gran Emperador Moctezuma: “…de cuando en cuando traían unas copas de oro fino, con cierta bebida hecha del mismo cacao, que decían que era para tener acceso a las mujeres; y entonces no mirábamos en ello; más lo que yo vi, que traían sobre cincuenta jarros grandes hechos de buen cacao con su espuma, y de lo que bebía…” Los jarros de cacao estaban destinados a recompensar a los enanos, cantantes, bailarines, músicos y otra gente que lo divertía.

Hoy el cacao sigue cotizándose a precios elevados; “Pero para la festividad siempre habrá dinero”; dijo un ilustre hijo de Tamazunchale.
Artículo del Profesor Juan Barajas Rubio Cronista de Tamazunchale.
