Cuando ha llegado la hora y el día

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  • Nuestros ancestros decían que cuando una persona enferma ve a sus familiares fallecidos, es porque ya va a morir

Por Miguel Ángel Castillo Andrade

-“Viejito qué bueno que ya llegaste, ahorita le digo a tu nieta que te sirva de comer”.

Entonces aquel perrito inquieto se puso a rasguñar la puerta de doña Mariana.

Mariana era una anciana que vivía con su nieta Liz y su perrito Luca, ellos eran los únicos que la acompañaban todo el tiempo, ya que sus hijos, la habían abandonado a su suerte.

Mariana, su nieta y su mascota vivían en una casa muy humilde, donde rara vez alguien la visitaba, pero había enfermado ya por la edad, había caído en cama, y ya no podía levantarse.

Ese día era ya por la tarde, cuando Liz la estaba escuchando platicar con alguien, o pensó que había escuchado mal, así que decidió preguntarle:

-Abuela ¿con quién estás hablando?

-Con tu abuelo hija ¿ya le serviste la comida? de seguro viene cansado de tanto trabajar, ayer también vino Fausto, aquí estuvo platicando conmigo.

Liz estaba confundida pues su abuelo tenía años de haber fallecido, y Fausto su primer hijo, también hacia años había muerto en un accidente.

Pasaron los días y Mariana mostró mejoría, pero seguía mencionando a seres queridos que ya habían fallecido, Liz pensaba que su abuela ya alucinaba por la edad.

No pasó mucho, sino que una noche, cuando Liz estaba a punto de acostarse para dormir, escuchó a Luca que le ladraba a algo.

Liz pensó que tal vez era algún vecino, y salió a ver qué pasaba, Luca salió encarrerado al patio y empezó a ladrarle a algo en aquella inmensa obscuridad.

En eso escucha que su abuela gritaba que no se quería ir que la dejarán en paz. Liz corrió a ver a qué tenía su abuela para tratar de calmarla.

-Abuelita ¿qué pasa, qué tienes? ¿Por qué gritas, quién te quiere llevar?

–Tu abuelo, mi mamá, doña Lucía, y mi hermano Cuco, mi hijo Fausto, quieren que me vaya con ellos, pero yo estoy bien, no quiero ahorita, dile a todos esos que se vayan que ya me quiero dormir.

Liz empezaba a asustarse pues afuera no había nadie más que Luca ladrándole a la nada. Así Luca se la pasó ladrando toda la noche.

Al día siguiente Liz fue a la recámara de su abuela para para llevarle el desayuno. Pero Mariana no respondió, había muerto durante la noche.

Luca todo el tiempo estuvo ladrándole a los espíritus que rondaban la casa de Mariana y que solo él y ella veían.

CREENCIAS

Cuenta la gente, que cuando una persona está por morir, sus seres queridos fallecidos se hacen presentes.

Así a veces nos damos cuenta que están viendo fijamente a algo, o a alguien, sonríen, y también muchas veces platican de quiénes fueron a visitarlas y menciona a puras personas fallecidas.

Nuestros ancestros decían que cuando una persona enferma ve a sus familiares fallecidos, es porque ya va a morir.

Y se tiene la creencia de que ellos regresan para darles consuelo en sus últimos días, se concibe que ahora son angelitos y estarán presentes para acompañarlos hasta el final.

Según los ancestros, son ellos quienes los recibirán al momento de cruzar el túnel de luz, para conducirlos al lado del creador.