Miguel Ángel Castillo Andrade
Era mediados del año de 1996 cuando se dio a conocer que un ser espeluznante estaba en nuestro país y se alimentaba de la sangre de las cabras y los borregos como si fuera un vampiro.
Algunos empezaron a decir que se trataba de un extraterrestre, otros decían que era un murciélago gigante o el resultado de un experimento científico de Estados Unidos o de la ex Unión Soviética.
Los medios de comunicación decían que era un cuadrúpedo con garras, con cuerpo pequeño y con alas, cabezón con colmillos y orejón, caminaba en dos patas medio encorvado y sus ojos eran negros como la noche.
Los noticieros lo llamaron “El Chupacabras”. Sus víctimas aparecían en diferentes partes de la república. En las páginas de los periódicos o en las noticias de la televisión aparecían los pobres animalitos ahí tumbados en el piso, sin una gota de sangre en sus cuerpos.
El mencionado ser o animal, también fue motivo de noticia en ciudad Valles, de donde se reportaron casos de animales supuestamente atacados por el chupoacabras aparecidos en los ejidos de la zona norte del municipio y de la zona sur principalmente.
La gente tenía temor de que algún día rondara cerca de las casas y muchos por las noches estaban atentos a los ladridos del perro o a cualquier ruido que nos identificara la presencia de este terrorífico ser que era sinónimo de muerte.
El supuesto animal siguió siendo nota por muchos años más hasta que iniciado el nuevo siglo, ya se hablaba poco de este mítico y espeluznante ser.
Hoy a 26 años de su aparición, sigue la duda si habrá existido de verdad el famoso “chupacabras”.